En este tercer artículo analizamos los Ig Nobel 2024 de Física y de Fisiología.
El Ig Nobel 2024de Física va para EE.UU. Se otorga el galardón a James C. Liao, por mostrar con experimentos y explicar con un modelo las habilidades natatorias de las truchas muertas.
Por supuesto, no se han usado truchas muertas (que eran remolcadas por un sistema de arrastre) por gusto, sino como caso de control para un estudio sobre truchas vivas. La biomecánica de la locomoción animal siempre es muy compleja. Se ha estudiado la natación de las truchas en un canal hidrodinámico (el equivalente acuático de un túnel aerodinámico o túnel de viento) contra la presencia de vórtices desprendidos de un cilindro, la llamada natación de Kármán; en ella, el cuerpo del pez muestra grandes oscilaciones laterales y, además, la frecuencia del batido de la cola coincide con la frecuencia del ritmo de producción de vórtices.
Este modo de natación es muy diferente al observado en flujo laminar (natación constante) o en flujo turbulento (natación turbulenta). Para estudiar cómo influye el flujo de vórtices en la aerodinámica del cuerpo inerte de la trucha se han estudiado truchas muertas remolcadas.

Ilustración 1: El objeto de estudio del Ig Nobel 2024 de Física.
Resulta que adoptan de forma temporal un movimiento similar a la natación de Kármán, sin actividad muscular alguna porque están muertas. Este fenómeno es aprovechado por las truchas vivas para reducir su gasto energético cuando tienen que adoptar la marcha de Kármán durante períodos prolongados, ya que se activa automáticamente sin necesidad de actividad muscular alguna. Por supuesto, de cara a recibir un Ig Nobel, la biomecánica de la natación de las truchas es irrelevante; lo único que ha llamado la atención del comité de concesión del galardón es que se haya demostrado que el cuerpo de las truchas muertas (remolcadas) parece oscilar de forma similar a como oscila el cuerpo de las truchas vivas, pues aprovechan los vórtices. Como todo buen ciclista dentro de un pelotón, se aprovecha el efecto de estela de los ciclistas que van por delante, para reducir su gasto energético.
El Ig Nobel 2024 de Fisiología ha viajado hasta Japón y EE.UU. Este galardón se ha otorgado a los médicos autores de un artículo que fue portada de la revista Med (Cell Press), Ryo Okabe, Toyofumi F. Chen-Yoshikawa, Yosuke Yoneyama, Yuhei Yokoyama, Satona Tanaka, Akihiko Yoshizawa, Wendy L. Thompson, Gokul Kannan, Eiji Kobayashi, Hiroshi Date, y Takanori Takebe, por descubrir que muchos mamíferos son capaces de respirar a través de su ano.
Como se puede intuir en un artículo enviado a la publicación el 22 de octubre de 2020, la inspiración es la pandemia del SARS-CoV-2 (una cepa de coronavirus), en concreto, la necesidad clínica de respiradores y pulmones artificiales.

Ilustración 2: Portada de la revista que publicó el estudio para la respiración asistida via rectal.
Como solución se planteó la posibilidad de usar la respiración intestinal, por vía anal, como ventilación enteral para lograr la oxigenación sistémica de los pacientes de COVID-19.
Quienes sienten aversión hacia la medicina anal agradecerán que las vacunas hayan evitado la necesidad de la administración intrarrectal de perfluorocarbono conjugado (PFC). Esta forma líquida de O₂ es usada en ventilación líquida por vía respiratoria. Se usó para mejorar la insuficiencia respiratoria grave asociada a la COVID-19, que salvó muchas vidas.
Aunque, la verdad, frente a una opción de vida o muerte, nadie le hace ascos a la medicina rectal.
El artículo se centra en experimentos con tres tipos de animales, ratones, ratas y cerdos. Se investigó la ventilación por vía anal (EVA, en siglas), tanto con oxígeno gaseoso, como con perfluorocarbono líquido, en animales a los que se les indujo una insuficiencia respiratoria de tipo 1.
El tratamiento rectal mejoró la supervivencia, sin complicaciones reseñables, en estos tres tipos de animales. El artículo contiene algunos vídeos (que disfrutarán los aficionados a la escatología). No se han hecho estudios con humanos, pero si se escala el protocolo preclínico, se estima que será suficiente para aliviar a los pacientes con insuficiencia respiratoria grave. Por supuesto, sin estudios clínicos en humanos, todo esto es un tiro al aire. El artículo no menciona que se vayan a emprender estudios clínicos y no consta que se hayan emprendido.
Mi abuelo de niño me decía que las mulas se ahogan por el culo al cruzar el río Guadarrama, y yo pensaba que qué abuelo tan guasón tenía que quería tomarme el pelo de mala manera, y mira por dónde…

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