En este artículo analizamos la legislación de patentes en España en el siguiente periodo histórico, mejor dicho, la no legislación.

9º.- SEGUNADA REPUBLICA, GUERRA CIVIL Y DICTADURA DE FRANCO.

La proclamación de la Segunda República española consistió en la instauración el 14 de abril de 1931 del nuevo régimen político republicano que sucedió a la monarquía borbónica de Alfonso XIII, que había quedado “deslegitimada” al haber permitido la dictadura de Primo de Rivera (1923-1930) y​ fracasaba en su intento de vuelta a la “normalidad constitucional” con la dictablanda del general Berenguer (1930-1931).

En febrero de 1931 el rey Alfonso XIII puso fin a la «dictablanda» del general Berenguer y nombró nuevo presidente al almirante Juan Bautista Aznar, que propuso un nuevo calendario electoral: se celebrarían primero elecciones municipales el domingo 12 de abril, y después elecciones a Cortes que tendrían “el carácter de Constituyentes”.

El resultado de las elecciones municipales dio la victoria a los monárquicos, en las zonas rurales había más concejales monárquicos que republicanos, pero en las votaciones de los pueblos importantes y de las capitales de provincia las candidaturas republicano-socialistas habían ganado en 42 de las 50 capitales. Era la primera vez en la historia de España que un gobierno era derrotado en unas elecciones.

España en 1931 constituye un caso único en la historia, pues nunca se había producido la caída de una monarquía “como consecuencia inmediata de los resultados de unas elecciones no convocadas con tal finalidad”.​ También lo fue porque el cambio de régimen se produjo de forma pacífica y en orden, sin que se produjera ningún tipo de altercado.

La Segunda República española supuso un avance político, social y en menor medida económico, que situó a España a la vanguardia sociopolítica de Europa. Con reformas estructurales como la reforma agraria, la reforma militar, la separación Iglesia-estado y las autonomías regionales. O con avances en derechos y bien estar social como en la Igualdad de la mujer (sufragio femenino), los derechos laborales (legalización de sindicatos, regulación de contratos laborales, etc.), la aconfesionalidad del estado y la instauración de la educación, pública, gratuita y laica. Si embargo, no se legisló durante su corta duración ninguna lay sobre patentes que podamos reseñar.

El 17 de julio de 1936 comenzó lo que se conocería como el levantamiento militar del 18 de julio, un golpe de estado militar que comenzó en el protectorado de marruecos en el 17 y se extendió a la península el día 18. El general Francisco Franco dio un golpe de estado que provocó una guerra civil que duró tres años, hasta el 1 de abril de 1939 cuando el bando fascista del general proclamó su victoria y el fin del conflicto.

No hace falta indicar que durante estos tres años de contienda ninguno de los dos bandos legisló nada al respecto de la propiedad industrial o de las patentes. Algo muy lógico y fácil de comprender, no como nos ocurría con la misma ausencia de legislación durante la Segunda República Española.

El general Franco instauró una dictadura de corte fascista, que duraría casi cuarenta años, hasta la muerte en su cama por enfermedad ocurrida el 20 de noviembre de 1975.

Ilustración 1: Franco.

Fue una dictadura atroz en lo sociopolítico, que supuso un retroceso casi de siglos en la evolución de España. Se persiguió inhumanamente a los vencidos, condenándolos al paredón fusilándolos (hasta el año de su muerte el dictador siguió fusilando compatriotas, según la leyenda firmando las penas de muerte en la sobremesa mientras se tomaba el café), campos de concentración hasta bien entrada la década de los sesenta, condenas de cárcel de décadas por motivos políticos o el masivo exilio político durante 40 años.

Se ha acuñado el termino de la España gris para definir este oscuro y horroroso periodo de nuestra historia. Se prohibieron los partidos políticos (excepto el partido único fascista de la falange), se prohibieron los sindicatos (sustituidos por los esperpénticamente llamados sindicatos verticales, en los que empresarios y trabajadores, todos juntos, forman el sindicato vertical de cada sector económico), se instauró la censura previa (por ejemplo, solo había un noticiario radiofónico para todas las cadenas de radio, o el esperpéntico hecho de eliminar los besos en las películas), se sometió a la mujer al peor de los sistemas machistas (eran tratadas como menores de edad, no podía abrir una cuenta en el banco sin permiso del marido, o era delito solo el adulterio femenino) o la unión del estado con la iglesia en el llamado nacional-catolicismo como en tiempo medievales.

En lo económico podemos distinguir dos épocas, los llamados años del hambre y el denominado tardofranquismo.

En los años del hambre, de 1939 a 1959, llamados así porque la gente se moría de hambre literalmente comiendo hierbas y desperdicios, la situación económica fue desastrosa. A los destrozos en la estructura económica propios de nuestra guerra hubo que añadir los destrozos de la gestión falangista. Se opto por la autarquía, es decir no importar nada del extranjero o exportarlo, recurriendo al autoabastecimiento nacional. Y se llegaron a esperpentos bizarros y condenados al fracaso desde un principio como el del gasógeno para los automóviles (sustituir la gasolina por el gas generado de quemar leña, carbón o cualquier residuo).

Además, el franquismo fue aliado (división azul mediante) del nacismo alemán o el fascismo italiano durante la contienda mundial, con lo cual al terminar la guerra mundial los aliados aislaron al régimen, y por ejemplo, no tuvo acceso a la ayuda estadounidense del Plan Marshall.

El tardofranquismo, desde 1959 hasta 1975, se inició cuando franco remodeló su consejo de ministros expulsando a la mayoría de los ministros falangistas y sustituyéndolos por ministros del Opus Dei. En lo político-social el régimen siguió siendo igual de deleznable que en el periodo anterior, pero en lo económico España vivió una época de avance realmente muy considerable, debido a varios factores como son: abandono de la autarquía, remesas de los emigrantes españoles (a Francia, Suiza o Alemania emigraron cientos de miles de españoles), auge del turismo en los años sesenta (sigue siendo nuestro mayor sector productivo desde entonces), y reconocimiento internacional del régimen (primero por la santa sede, después por los norteamericanos a cambio de cederles las bases militares y por último con la entada en la ONU).

En cualquiera de los dos periodos de la dictadura franquista, no se legisló nunca nada sobre propiedad industrial o patentes, se siguió con la ley promulgada en la dictadura de Primo de Rivera.

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