En este artículo seguimos analizando las distintas etapas o fases en la evolución histórica del idioma portugués.
5.- Renacimiento y la era de los descubrimientos: los descubrimientos portugueses son una serie de viajes y exploraciones llevadas a cabo por los portugueses entre 1418 y 1543. Entre los siglos XV y XVI, con los descubrimientos portugueses, la lengua portuguesa se extendió por muchas regiones de Asia, África y América. Por el siglo XVI se convirtió en «lengua franca» en Asia y África, usada no solo por la administración colonial y el comercio, sino también para la comunicación entre los oficiales locales y europeos de todas las nacionalidades. En Ceilán (actual Sri Lanka) varios reyes se convirtieron en hablantes fluidos de portugués, y los nobles normalmente adquirieron nombres portugueses.
La expansión del idioma fue ayudada por matrimonios mixtos entre los portugueses y las gentes locales (algo muy común también en otras zonas del mundo), y su asociación con los esfuerzos misioneros católicos, que llevaron a que la lengua fuese llamada «cristiana» en muchas localidades. La lengua continuó incluso con varias medidas contra ella llevadas a cabo por los holandeses en Ceilán e Indonesia.
Algunas comunidades cristianas que hablaban portugués en la India, Sri Lanka, Malasia e Indonesia preservaron sus lenguas después de que se aislaron de Portugal, y se desarrollaron por siglos en varios Crioulos portugueses. También, muchas palabras portuguesas entraron en el léxico de muchas otras lenguas, tales como «sepatu» que viene de «sapato» (zapato) en indonesio, «keju» que significa «queijo»(queso) en malayo y «meza», que viene de «mesa» (mesa) en suajili.

Ilustración 1: Cancioneiro Geral de Garcia de Resende.
Con el Renacimiento, aumenta el número de cultismos con origen en el latín clásico y en el griego arcaico, lo que aumenta la complejidad del portugués. El fin del «portugués arcaico» es marcado con la publicación del Cancioneiro Geral de Garcia de Resende, en 1516. Sin embargo, formas similares al portugués arcaico son todavía habladas por muchas poblaciones en São Tomé y Príncipe y en Brasil y Portugal rural.
Con estos cultismos, abundaban los dígrafos de origen griego como ch (con sonido de k), ph, rh y th. La pronunciación era la misma que en la actualidad, pero, por influencia del latín, había letras duplicadas o sordas que no se pronunciaban. Por ejemplo, la p de baptismo, que no se pronunciaba (pero su presencia tenía un motivo, pues cambiaba la manera en que la a que la precedía se pronunciaba).
Este portugués, que podemos denominar informalmente como “portugués medio”, y que es entendible por los hablantes de portugués actual permaneció básicamente igual hasta el siglo XX.
6.- Portugués moderno o estándar: antes del inicio del siglo XX, tanto en Portugal como en Brasil, la ortografía se basaba, por regla en la etimología latina o griega de cada palabra.
En 1911, tras la implementación de la república en Portugal, se llevó a cabo una profunda reforma ortográfica que modificó completamente el aspecto en la forma de escribir de la lengua portuguesa, acercándose mucho al portugués actual. Sin embargo, esta reforma se hizo sin ningún acuerdo con Brasil, por lo que los dos países quedaron con dos ortografías completamente diferentes: Portugal con una ortografía reformada, y Brasil, con una ortografía tradicional (llamada pseudo-etimológica).
A lo largo de los años, la Academia de las Ciencias de Lisboa y la Academia Brasileña de Letras fueron protagonizando sucesivos intentos de establecer una grafía común en ambos países. En 1931 se llevó a cabo un primer acuerdo; sin embargo, con los vocabularios que se publicaron, en 1940 (en Portugal) y en 1943 (en Brasil), continuaron algunas divergencias; por consiguiente, se realizó un nuevo encuentro que dio origen al Acuerdo Ortográfico de 1945. Este acuerdo se convirtió en ley en Portugal, pero en Brasil no fue ratificado por el Congreso Nacional, por lo tanto, los brasileños siguieron rigiéndose por la ortografía mencionada en el Formulario Ortográfico de 1943.
Un nuevo entendimiento entre Portugal y Brasil (efectivo en 1971 en Brasil y en 1973 en Portugal) acercó un poco más la ortografía de ambos países, al suprimirse los acentos gráficos responsables del 70% de las diferencias entre las dos ortografías oficiales. Nuevas tentativas de acuerdo se frustraron en 1975 (en parte debido al periodo de convulsión política que se vivía en Portugal, el proceso revolucionario conocido como la Revolución de los Claveles) y en 1986 (debido a la reacción que se levantó en ambos países, principalmente a propósito de la supresión de la acentuación gráfica de las palabras esdrújulas).
Mientras tanto, como, según los que proponían de la unificación, la persistencia de dos ortografías oficiales del portugués (la luso-africana y la brasileña) impedía la unidad intercontinental del portugués y disminuía su prestigio internacional, se elaboró un «Anteproyecto de Bases de la Ortografía Unificada de la Lengua Portuguesa» en 1988, atendiendo a las críticas hechas a la propuesta de 1986, que culminó en el nuevo Acuerdo Ortográfico en 1990.

Ilustración 2: Logotipo del Acuerdo Ortográfico de la Lengua Portuguesa de 1990
El Acuerdo Ortográfico de la Lengua Portuguesa de 1990 o AO (en portugués: Acordo Ortográfico da Língua Portuguesa de 1990) es un tratado internacional cuyo objetivo es crear una ortografía unificada para el portugués a fin de que se use por todos los países lusófonos. Lo firmaron representantes oficiales de Angola, Brasil, Cabo Verde, Guinea-Bisáu, Mozambique, Portugal y Santo Tomé y Príncipe en Lisboa, el 16 de diciembre de 1990, como culminación del trabajo entre la Academia de las Ciencias de Lisboa y la Academia Brasileña de Letras iniciada en 1980. Timor Oriental se adhirió al Acuerdo en 2004 una vez conseguida su independencia. El acuerdo cuenta con dos observadores de Galicia.
Este acuerdo pretende instituir una ortografía oficial y única de la lengua portuguesa con el objetivo de aumentar su prestigio internacional, dando fin a la existencia de dos normas ortográficas oficiales divergentes: una en Brasil y otra en los restantes países de lengua portuguesa. En este contexto, los partidarios del acuerdo ponen la situación del idioma español como ejemplo a seguir, puesto que consta de una única norma ortográfica regulada por la Asociación de Academias de la Lengua Española. En cambio, el idioma inglés presenta variaciones ortográficas entre los países que lo hablan y nunca ha sido objeto de regulación oficial, si bien sus diferencias ortográficas son menores que las presentes en la lengua portuguesa.
La adopción de la nueva ortografía, de acuerdo con los datos de la Nota Explicativa del Acuerdo Ortográfico de la Lengua Portuguesa de 1990 (que se basan exclusivamente en una lista de 110.000 palabras de la Academia de las Ciencias de Lisboa), alteró las grafías de cerca del 1,6 % del total de las palabras en la norma euro-afro-asiático-oceánica es decir de Portugal, PALOP (Países Africanos de Lengua Oficial Portuguesa, es un acrónimo que designa a los países africanos cuya lengua oficial es el portugués), Timor Oriental y Macao y de cerca de un 0,5 % en las grafías brasileñas.

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