Con este artículo terminamos la evolución desde sus orígenes del idioma francés.

3.-Francés medio: siglos XIV a XVII. Algunos autores distinguen el Francés medio temprano, de mediados del siglo XIV a finales del siglo XV; del Francés medio tardío, de principios del siglo XVI a finales del siglo XVII.

Se trata de un periodo de transición lingüístico en el que:

– el francés medio empieza a distinguirse claramente de otras lenguas de oïl que a veces se mezclan en el concepto de francés antiguo.

– el francés medio se impone como lengua oficial del reino de Francia en lugar del latín y otras lenguas de oïl y occitanas.

– el desarrollo literario del francés medio anticipa el vocabulario y la gramática para el francés moderno.

El cambio más importante que se observa en el francés medio es la completa desaparición del sistema de declinación de sustantivos, presente en francés antiguo pero que desde hacía siglos estaba en retroceso. Ya no se distingue en absoluto el caso nominativo del acusativo en los sustantivos, y los plurales se indican únicamente con la posposición de una s. Por otra parte, el significado y uso de muchas palabras del francés antiguo cambió.

La ortografía y la puntuación en este periodo eran extremadamente erráticas. La introducción de la imprenta en 1470 provocó la necesidad de una reforma ortográfica. Este periodo vio la primera publicación de libros de gramática y la importante publicación, por Robert Estienne, de un diccionario francés-latín (1539).

La fascinación que provocaban los textos clásicos conllevó la introducción de numerosos préstamos tomados del latín y del griego, en ocasiones en detrimento del rico vocabulario que ya existía en el francés antiguo. Se introdujeron numerosos neologismos basados en raíces latinas y algunos eruditos modificaron la escritura de palabras francesas para conformarlas a sus raíces latinas. Desafortunadamente, estos cambios ortográficos supusieron una ruptura radical entre la escritura y la pronunciación de las palabras.

Algunas palabras de origen romance se reintrodujeron en el francés medio a través de las guerras y de los contactos comerciales. Las guerras francesas en Italia y la presencia de italianos en la corte francesa introdujeron el humanismo italiano en Francia. Del italiano se tomaron muchos préstamos de ámbito militar (alarme, cavalier, espion, infanterie, camp, canon, soldat) y artístico (especialmente arquitectónico: arcade, architrave, balcon, corridor; y literario: sonnet). Esta tendencia se prolongaría a lo largo del francés moderno. También se introdujeron préstamos del español (casque) y del alemán (reître), así como de las lenguas del Nuevo Mundo (‘cacao, hamac, maïs).

Esta lengua de transición entre el francés antiguo y el francés moderno permaneció durante los siglos XIV y XVI, caracterizados por un gran desorden. El siglo XIV estuvo marcado por la gran peste y la guerra de los Cien Años, que dio lugar a una gran desorganización de las instituciones.

Ilustración 1: Ordenanza de Villers-Cotterêts.

Entre las élites, el latín seguía siendo la lengua de la educación, la administración y la burocracia. Esto cambió en 1539 con la Ordenanza de Villers-Cotterêts en la que Francisco I ordenó que el francés fuera la única lengua para el ámbito legal y jurídico.

Las diferencias todavía eran muy pronunciadas entre las distintas regiones de Francia: en el sur de Francia predominaban las variedades occitanas, además de lenguas no francicas como el vasco o el catalán, en el centro-este prevalecían las variedades francoprovenzales y en el norte siguieron hablándose lenguas de Oïl distintas del franciano, además del bretón, lengua céltica. Los lingüistas modernos generalmente creen que la lengua administrativa impuesta en 1539 representaba una lengua de Oïl generalizada a la que se habían podado las diferencias dialectales distintivas, más que el triunfo de un dialecto (el franciano) sobre los demás.

A comienzos del siglo XVII, se experimentaría la continua unificación del idioma, la supresión de determinadas formas y la imposición de reglas que condujeron al francés moderno. El francés medio es la lengua en que se expresaron Villon, Marot, Rabelais, Montaigne, Ronsard y los poetas de La Pléyade.

4.- Francés moderno: del siglo XVIII a la actualidad. A comienzos de la Revolución francesa, se estima que tan solo una cuarta parte de la población de Francia hablaba francés, el resto hablaba lenguas regionales.

Al norte se encuentran las lenguas de oïl, al sur las lenguas de oc, formas regionales del occitano, así como el bretón, el euskera, el catalán, el arpitano (es una lengua provenzal que se usa en algunas partes de Francia, Italia y Suiza, su zona de distribución autóctona es conocida como Arpitania), el flamenco y el alsaciano entre otras. La unificación del francés empezada por Talleyrand (1754-1838) y continuada por Jules Ferry (1832-1893) tuvo por objetivo crear una sola lengua francesa para todo el territorio francés. Si el francés se impuso bastante rápido en las regiones donde se hablaban dialectos de oïl y el provenzal, otros métodos son utilizados para eliminar el bretón, el occitano, el catalán, el vasco, el corso, etc. (como humillaciones físicas a los alumnos jóvenes).

Ilustración 2: Henri Grégoire.

En su informe de junio de 1794, Henri Grégoire reveló que tan solo se hablaba «exclusivamente» francés en «unos quince departamentos» de los 83 existentes. A él le parecía paradójico, y casi insoportable, el constatar que menos de tres millones de franceses de un total de 28 pudieran hablar la lengua nacional, mientras que esta era utilizada y se encontraba unificada «incluso en Canadá y en las orillas del Misisipi». Por otro lado, el francés era ampliamente hablado en todas las cortes europeas.

A finales del siglo XIX si bien el francés estándar dominaba la esfera pública en el uso cotidiano, particularmente en el sur y el este del país, se empleaban muy habitualmente las lenguas romances locales (occitano, gascón, provenzal). Estas variedades regionales, fueron llamadas despectivamente patois y socialmente fueron consideradas inferiores y faltas de prestigio por razones sociales, eso llevó a su abandono progresivo a lo largo del siglo XX.

La lengua francesa tiene la particularidad de que su desarrollo fue en parte obra de grupos intelectuales, como la Pléiade, o de instituciones, como la Academia Francesa. Es una lengua llamada «académica» y no una lengua ausbau (o «lengua por elaboración»).

Ante la proliferación de préstamos léxicos del inglés, el gobierno francés intentó tomar medidas para proteger la integridad de la lengua. El 7 de enero de 1972, promulgó el Decreto n.º 72-9 sobre el enriquecimiento de la lengua francesa, que preveía la creación de comisiones terminológicas ministeriales para enriquecer el vocabulario francés. La ley Toubon de 1994 se basa en la misma preocupación. Su decreto de aplicación de 1996 estableció un sistema coordinado de enriquecimiento de la lengua francesa.

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