El idioma francés es una lengua romance hablada en Francia, país de origen de este idioma, así como en Canadá, Bélgica, Luxemburgo, Suiza y otros cincuenta y un países, la mayoría de los cuales formaban parte del antiguo Imperio colonial francés, especialmente en África, así como la República Democrática del Congo, antiguo Congo Belga. Es por tanto una lengua indoeuropea perteneciente al tronco de lenguas romances o lenguas derivadas del latín. El término «lengua de oïl» puede ser en algunos casos, sinónimo de francés.

En cuanto al origen y evolución del francés pueden distinguirse varios periodos y sustratos:

1.- El sustrato prerromano: a la llegada de los romanos, el territorio de la actual Francia estaba poblado por al menos cuatro grupos étnicos diferentes.

Ilustración 1: La Galia preromana

a.- Los celtas: cuya presencia se remonta hacia el siglo VII a. C. Los celtas no eran un grupo homogéneo, sino que se dividían en dos grandes grupos: los galos (latín gallī) y los belgas (lat. belgæ). Los galos hablaban diversas variantes de celta gálico, del que existen unas pocas inscripciones en alfabeto griego. Los galos fueron la primera incursión celta en el territorio de Francia, mientras que los belgas llegaron hacia el siglo IV a. C. y entre ellos habrían existido algunos hablantes de lenguas germánicas. Galos y belgas aunque étnicamente diferentes compartían la religión druídica.

b.- Los aquitanos: hacia el suroeste, hablaban probablemente una lengua precursora del vasco, pero que tampoco utilizaban en la escritura.

c.- Los ligures: se encontraban en el sureste y mezclados entre los galos, que parecen presentar una toponimia especial y de los que se conoce poco sobre su lengua el antiguo ligur.

d.- Los griegos: En la zona de Massilia (la actual Marsella) los habitantes de las colonias griegas hablaban y escribían griego jónico, pero no lo difundieron más allá de sus colonias.

Todos esos idiomas y otros hablados en la antigua Galia fueron desapareciendo con la colonización romana, el proceso de romanización y la progresiva implantación del latín. Se estima que en regiones aisladas y rurales el idioma galo pudo sobrevivir hasta mediados del siglo VI d. C. El léxico del galo todavía es perceptible en el francés moderno, especialmente en nombres de árboles, plantas y términos agrícolas: arpent ‘arpende’, bief ‘saetín, tramo’, benne ‘cubeta’, bouleau ‘abedul’, charrue ‘arado con avantrén’, charpente ‘marco de madera, carpintería’, chêne ‘roble’. También numerosos topónimos como: hidrónimos Marne, Sena, Oise; orónimos Cevenas, Vosgos y localidades Burdeos, Carpentras, Melun, Charenton.

2.- El latín de la Galia: se corresponde entre los siglos I a V d. C. La historia de la lengua francesa empieza con la invasión de la Galia por el ejército romano bajo el mando de Julio César entre el 58 y el 50 a. C. Se considera que la Galia tenía unos 10 millones de habitantes. Después de la conquista, los soldados y los comerciantes romanos importaron con ellos el “sermo cotidianus” o latín vulgar. A pesar de la aparente similitud entre ambas lenguas, el galo y el latín vulgar (en cuanto a sintaxis, numeración, morfología…), la asimilación es lenta, ya que se adquiere después de varios siglos, probablemente después de la evangelización del medio rural bajo Dagoberto I.

El latín funcionó como lengua escrita y de la administración. Aunque el galo, de tradición oral, no se escribía, conservaba su función de lengua de intercambio hasta el siglo III en los centros urbanos que se habían desarrollado bajo los romanos. Por otra parte el avance de la romanización difirió notablemente de unas zonas a otras, fue más intenso y más rápido en la costa mediterránea y en las regiones alrededor de Lyon (Lugdunum), Autun (Augustodunum), Poitiers (Pictavii) y Reims (Remi) y notablemente más lenta Bretaña, Limousin y el sur de Champaña-Ardenas.

3.- El superstrato germánico y el adstrato británico: con el declive del Imperio romano, una serie de pueblos de origen germánico (por tanto, con lenguas indoeuropeas del tronco germánico, y no del tronco romance) llegaron a la Galia romana. Entre ellos, dos se establecieron de modo más consolidado (francos y burgundios):

Ilustración 2: Reinos germánicos.

a.- Los francos: que se asentaron preferentemente en el norte. Su asentamiento comenzó en la crisis del siglo III cuando numerosos contingentes atravesaron el Rin para asentarse en lado romano. La mayor parte de los francos eran ganaderos necesitados de tierras, frente a visigodos y burgundios que practicaban el pillaje. Bajo la presión de los alamanes se desplazaron al sur fundaron el “regnum francorum· o reino franco.

b.- Los visigodos: que se asentaron en el sur, con el río Loira como frontera norte que los separaba de los francos. Estos pueblos entraron sobre todo a partir del siglo V cuando se establecieron como foederati en el 413 d. C. en Aquitania. Frecuentemente eran grupos dirigidos por algún tipo de caudillo militar, que a cambio de tierras y alimentos, prestaban apoyo militar a los galorromanos contra invasores hostiles. Con el debilitamiento del poder central romano aprovecharon para crear el “regnum visigothorum” o reino visigodo, un estado semiindependiente con capital en Toulouse. Este reino fue destruido en el 507 por los francos con lo cual los visigodos establecieron su capital en Toledo, en España. La región de Novempopulania (nombre en latín para la provincia romana que se correspondería más o menos con el actual país vasco-francés) poque había sufrido una romanización menos intensa, tuvo menor influencia germánica y en ella subsistieron hablantes de aquitano que es el antecesor del moderno vasco.

c.- Los burgundios: que se asentaron preferentemente en el este, sobre el valle del Ródano, dando lugar a lo que posteriormente y derivado de su nombre, se llamaría Borgoña. En el año 443 fueron reasentados dentro de los límites del Imperio Romano como pueblo foederati, pero su independencia finalizó en 534, sometidos a los francos merovingios. De este hecho surge el borgoñés, lengua romance hablada en la región francesa de Borgoña que pertenece al grupo de las lenguas de oïl. Se estima que tiene alrededor de cinco mil hablantes y aparece en el atlas de la Unesco como una lengua en peligro de extinción.

Estos tres grupos germánicos hablaban lenguas diferentes. El fráncico (de los francos) era una lengua germánica occidental probablemente relacionada con las modernas bajogermánicas. Los visigodos y burgundios hablaban lenguas germánicas orientales, el gótico y el burgúndico. La influencia visigótica fue menor, y la influencia burgundia es difícil de valorar.

Los francos mantuvieron su lengua durante varios siglos, en el siglo VI toda la aristocracia franca era bilingüe, y hacia el siglo VIII empezaba a darse el monolingüismo en romance en Neustria (comprendía la región noroeste de la actual Francia y su capital era Soissons), por lo que los hijos de la aristocracia enviaban a sus hijos a las regiones donde el fráncico predominaba para que aprendieran esa lengua. Así el moderno neerlandés hablado en los Países Bajos y Bélgica sería un descendiente del antiguo idioma fráncico. Las formas léxicas dejadas en francés del superestrato fráncico frecuentemente están relacionadas con la vida rural: haie ‘seto’ (neerl. haag), halle ‘mercado cubierto’ (neerl. hall), jardin ‘jardín’, loge ‘cabaña’ (flamenco loove, loofe), hêtre ‘haya (árbol)’ (neerl. heester), aunque también abundan los términos asociados a la cultura feudal: baron, franc, lige, lief, marquis, ban y la guerra medieval heaume ‘yelmo’ (neerl. helm), guetter ‘estar alerta’, adouber ‘preparar’.

d.- Britónicos: también durante el siglo V, oleadas de celtas britónicos procedentes de las islas británicas ocuparon numerosas áreas del noroeste, en particular Armórica (en la antigüedad, la palabra Armórica se empleaba para describir la región costera del noroeste francés, entre Pornic -cerca de Nantes- y Dieppe) y su lengua (indoeuropea pero del tronco celta y no del tronco romance como el francés) predominó sobre la de los galorromanos, dando lugar al moderno bretón.

e.- Vikingos: además las incursiones  anteriores las invasiones y asentamientos vikingos fueron numerosos, al punto que la región de Normandía recibe su nombre de los “hombres del norte”, es decir, los nórdicos. Tenían su propia lengua nórdica (del tronco germánico) pero adoptaron como lengua étnica una variedad de langue d’oïl (adoptaron el francés). De este hecho se deriva el actual normando, un dialecto del francés con sus propias peculiaridades. Esta lengua normanda recibió cierta influencia del antiguo nórdico y del anglosajón en numerosos campos semánticos.

f.- Otros pueblos: También existieron asentamientos de otros pueblos como los alamanos en Alsacia (origen del actual alsaciano, legua del tronco germánico) o los sajones en la costa del canal de La Mancha, pero su influencia lingüística en el francés fue mucho menor. Finalmente, los musulmanes omeyas que habían arrasado el reino de los visigodos en la península ibérica, invadieron esporádicamente el sur de Francia desde la región de Septimania (los restos del reino visigodo de Toulouse, que quedaban en el suroeste de Francia, una vez fue destruido por los francos, y estos restos fueron conquistados por los árabes fugazmente) que usaban como base de sus ataques. Pero que idiomáticamente no dejó ningún rastro en el francés.

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