Continuando con el capítulo anterior, dedicado a los sustratos que influyeron en el idioma francés, ahora describiremos su evolución posterior.
El francés evolucionó desde el bajo latín y el latín vulgar durante el primer milenio de la era cristiana y se convirtió en lengua jurídica y administrativa con la Ordenanza de Villers-Cotterêts en 1539. A partir de entonces, el francés, siempre en torno al núcleo parisino, se extendería en Francia, en Europa y en el mundo.
Siguió una larga reforma de la lengua, promovida por los académicos, para regularizarla y reintroducir los términos latinos. El francés clásico de los siglos XVI y XVII o francés medio se convirtió en el francés moderno del siglo XVIII, la lengua franca de Europa (lengua usada mayoritariamente por la diplomacia en dicho siglo).
Con la colonización francesa, el francés se extendió a América del Norte en el siglo XVII y a África en el XIX, y siguió considerándosela la lengua franca de la diplomacia aun en el siglo XIX. Sin embargo, el francés perdió su influencia en la segunda mitad del siglo XX en favor del inglés.
Podemos distinguir los siguientes periodos:
1.- Período galorromance: desde el final del siglo V al siglo IX. Durante mucho tiempo, el idioma hablado en el norte de Galia (en realidad ya Francia) fue una variedad de latín, influido por el fráncico, idioma germánico hablado por los francos, que influyó fundamentalmente en la fonética del francés. Al sur, la evolución es diferente, por lo que poco a poco se van diferenciando dos lenguas con una frontera que en principio se marcará en el Loira, aunque a lo largo de la historia irá desplazándose cada vez más hacia el sur, debido al empuje político de una Francia cuyo centro político estaba en París y a que a partir de la Revolución francesa la lengua francesa pasó a ser un elemento identificador e igualador de todos los franceses.

Ilustración 1: langue d’oïl y langue d’oïl.
La langue d’oïl (oïl ha evolucionado en oui) se hablaba en la zona norte y el langue d’oc en el sur. La línea de separación iba del Macizo Central a la desembocadura del Loira en Nantes. En Francia, los dos grandes dialectos romances antes mencionados pasarán a ser conocidos con los nombres de langue d’oc y langue d’oïl (en función del modo en que se decía «sí»). El francés actual es heredero de este último (langue d’oïl) y el dialecto provenzal u occitano del primero (langue d’oc).
El provezal o langue d’oc u occitano en la actualidad lo habla una minoría muy reducida de la población en el sureste de Francia, en la antigua provincia francesa medieval de la Provenza (de la que toma uno de sus nombres), territorio al cual se suma la región oriental del Languedoc (zona de Nîmes). Pero entre los siglos XII y XIV el provenzal tiene su gran apogeo, aparece un importante conjunto de unos trescientos cincuenta autores y unas dos mil quinientas obras en lengua provenzal. Se trata de la poesía de los trovadores o juglares. Se considera la primera poesía culta de la edad media, de tema no religioso, en lengua no latina. Sus temas son el amor y la guerra.
De cualquier modo, no resulta sencillo establecer el momento en el que el latín vulgar se transforma en francés o provenzal, pero ese momento hay que situarlo entre los siglos VI y IX. A partir del siglo VII ya se cuenta con testimonios de que la lengua hablada en el territorio de la actual Francia es diferente del latín y del germánico. El documento fundamental es el de los Juramentos de Estrasburgo (en el 842), en los que las diferentes tropas de los nietos de Carlomagno (Lotario, Carlos el Calvo y Luis el Germánico) juran respeto a la división que se produce tras la muerte de Luis el Piadoso (el hijo superviviente de Carlo Magno) y que está marcada por el Tratado de Verdún, y se ven obligados a hacerlo tanto en latín, como en germánico y en un idioma romance, a caballo entre el latín y el francés.

Ilustración 2: el cantar de Roldán.
Poco tiempo después empieza a aparecer una literatura escrita por clérigos en este nuevo idioma, que con la aparición de los primeros textos literarios (el primero es la Secuencia de Santa Eulalia), entre los que destaca el Cantar de Roldán, el idioma romance fue consolidándose y diferenciándose cada vez del latín. Poco a poco se transformó de idioma declinado en idioma analítico, en el cual el uso de preposiciones y el orden de las palabras en la oración reemplazan al sistema de casos.
Los registros escritos en francés empiezan a ser abundantes durante el período del francés antiguo, por lo que los cambios fonéticos y transformaciones de la lengua anteriores al siglo IX deben ser básicamente inferidos a partir de evidencias indirectas como el método comparativo o la filología románica de otras lenguas cercanas.
2.- Francés antiguo: siglos IX a XIV. Algunos lingüistas diferencian el Antiguo francés temprano, desde mediados del siglo IX al siglo XI del Antiguo francés tardío, desde finales del siglo XI a principios del siglo XIV.
Lo que se conoce como francés antiguo se va consolidando a partir del siglo XI, y aunque hoy se estudie todo lo que se hablaba al norte del Loira como si se tratara de una sola lengua, en realidad se trataba de dialectos con elementos comunes (variedades de lenguas de oíl). El francés escrito, era fundamentalmente un estándar escrito, durante los siglos XI, XII y XIII se menciona la existencia de diferentes variantes regionales (normando, picardo, borgoñón, parisino), y solo a partir del siglo XII la variedad parisina empezó a ser predominante sobre las otras. En todo ese período existió cierta «xenofobia» entre hablantes de diferentes variedades de lenguas de oíl.
La influencia germánica en el idioma obligó a usar en la lengua escrita algunos dígrafos para reproducir algunos de los sonidos que se utilizaban pero no existían en latín tardío. Así, la nasalización, uno de los elementos fonéticos más característicos de la influencia germánica en el francés se va marcando en la escritura por el uso de la n en posición final de sílaba. La evolución fonética de la U latina hacia el sonido que actualmente tiene en francés obligó asimismo a utilizar el dígrafo ou para reproducir el sonido original de dicha letra en latín. Del mismo modo, la fuerte aspiración de la h ha marcado una de las principales características del francés respecto a otras lenguas romances: la existencia de la h aspirada.
Una característica interesante del francés antiguo es que conservaba vestigios del sistema casual del latín clásico, existiendo una oposición entre caso recto (o cas sujet, evolucionado a partir del nominativo) y caso oblicuo (o cas régime, evolucionado a partir del acusativo). Además del caso, el francés antiguo, al igual que el francés moderno, reconocía dos géneros gramaticales (masculino y femenino) y dos números gramaticales (singular y plural).

Dejar un comentario
¿Quieres unirte a la conversación?Siéntete libre de contribuir!