En este tercer artículo de la serie analizaremos patentes sobre colores.
Uno de los ejemplos más emblemáticos de protección de color es el tono de rosa registrado por Mattel para su marca Barbie.
Este rosa distintivo ha sido asociado durante décadas con la famosa muñeca y se ha convertido en un símbolo de la cultura pop.
El rosa Barbie no es solo un color; es un elemento de la identidad de la marca que ha ayudado a mantener la muñeca relevante durante generaciones.
Al proteger este color, Mattel ha asegurado que ningún otro juguete en el mercado pueda asociarse con el mismo tono, protegiendo así su marca de cualquier confusión.
El rosa que caracteriza a Barbie es una identidad de marca protegida, asociada al código Pantone 219C (un tono entre rosa y magenta) y a través de acuerdos de licencia con terceros, no con una patente específica del color en sí. Mattel protege este color como una herramienta cultural para mantener la identidad de su marca y puede iniciar acciones legales contra el uso no autorizado.

Ilustración 1: Color Rosa Barbie
No es una patente de color, un color por sí solo rara vez puede ser patentado de la misma manera que una invención o un producto. El color Barbie tiene una protección diferente, más relacionada con las marcas registradas y la asociación de marca.
El color específico se define mediante el código Pantone 219C, que es un sistema de clasificación de colores.
Mattel concede licencias a otras compañías para usar la marca Barbie y su característico rosa en productos. Mattel sí puede demandar por uso no autorizado, ya que se estima que es una marca registrada y un símbolo de la identidad de marca de Barbie.
El color rosa Barbie está presente en toda la maquinaria de marketing y producción de las empresas que utilizan la marca, llenando el mercado con este tono distintivo. La película de Barbie ha impulsado el uso del color, con un marketing que busca asociar el color rosa con la identidad de Barbie.
El «Azul Tiffany» es otro color patentado, que se ha convertido en un símbolo de lujo y sofisticación.
Tiffany & Co., la icónica joyería estadounidense, ha registrado este tono de azul para uso exclusivo en sus productos y empaques.
La caja de color azul Tiffany es instantáneamente reconocible y ha pasado a representar exclusividad y calidad en la mente de los consumidores.
La patente del color no solo protege su uso comercial, sino que también fortalece la identidad visual de la marca.

Ilustración 2: El color Azul Tiffany.
El color «Azul Tiffany» se refiere al distintivo color turquesa registrado por Tiffany & Co., con código Pantone 1837 Blue, que no puede ser usado por otras empresas en la industria joyera sin permiso, lo que lo convierte en una patente de marca.
Este color se utiliza exclusivamente en los empaques y cajas de joyería de la marca, y su número es un homenaje al año de su fundación, 1837.
Es una marca registrada (Trademark), lo que significa que otros no pueden usar este color para fines comerciales en la industria de las joyas sin su autorización.
El azul Tiffany se inspiró en las gemas de turquesa, una piedra muy popular entre las mujeres en la época en que Charles Lewis Tiffany eligió este color.
Tiffany registró el color en 1998, y desde 2001 se estandarizó como un color Pantone exclusivo de la marca, no disponible para el público.
Christian Louboutin, diseñador de moda francés, patentó el color rojo brillante de las suelas de sus zapatos de tacón.
Esta patente se ha convertido en un punto de referencia en la moda de lujo y ha sido el centro de numerosas disputas legales, ya que Louboutin ha luchado por proteger su exclusividad.

Ilustración 3: Suelas con el Rojo Louboutin
La protección del color rojo ha permitido que la marca se destaque en un mercado saturado, convirtiendo sus zapatos en un símbolo de estatus.
El pasado año 2012 el maestro zapatero Christian Louboutin patentaba el calzado de suela roja; su histórica seña de identidad era, cosa suya. Exclusivamente.
Desde entonces, el rojo quedaría vetado de todo calzado que no llevase intrínseca la firma del célebre diseñador francés. El tribunal al que Louboutin recurrió la sentencia que favorecía a su competencia fallaba (tras años de dudas) en su favor, reconociéndole el derecho a registrar el color rojo.
“La conclusión de la Corte de Distrito de que un color particular no puede nunca servir como marca registrada está basada en un entendimiento incorrecto de la doctrina de la funcionalidad estética”, dictaminaba. Más de una disputa concluía (Zara o Yves Saint Laurent se enfrentaron a varios pleitos a razón del rojo chino tiñendo suelas).

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