En esta serie de artículos que damos comienzo hoy vamos a analizar la evolución de la historia de las patentes en España, desde el antiguo régimen hasta el siglo XX en la que ya quedo establecido le método de patentes prácticamente similar al actual.
Para ello vamos a ceñirnos estrictamente a los periodos históricos y analizaremos la protección de los derechos de propiedad industrial en las siguientes etapas de nuestra historia:
1º.- EL ANTIGUO RÉGIMEN
2º.- LA GUERRA DE INDEPENDENCIA ESPAÑOLA
3º.-LA RESTAURACIÓN DE FERNANDO VII
4º.- EL TRIENIO LIBERAL
5º.- LA DÉCADA OMINOSA
6º.- EL REINADO DE ISABEL II Y EL SEXENIO REVO LUCIONARIO
7º.- LA RESTAURACIÓN
8º.- LA DICTADURA DE PRIMO DE RIVERA
9º.- SEGUNADA REPUBLICA, GUERRA CIVIL Y DICTADURA DE FRANCO
10º.- LA DEMOCRACIA ACTUAL
A pesar de que desde el siglo XV hay intentos más o menos afortunados de establecer normas de este tipo que protejan la propiedad de los inventores, la formación de un sistema de patentes se produce en todos los países coincidiendo con la implantación de un modelo de desarrollo basado en la industrialización y en el libre mercado.
Es sólo entonces cuando los poderes públicos son conscientes de que es necesaria una adecuada regulación de la actividad inventiva para promover y fomentar el crecimiento y el desarrollo económico.
Y lo hacen a través de un conjunto de reglas destinadas a estimular la invención garantizando a su autor la propiedad de su invento y de su explotación a la vez que posibilita su rentabilidad social declarándolo público al cabo de un tiempo.
Como introducción podemos afirmar que una de las particularidades en la evolución y desarrollo de la especie humana ha sido la tendencia a la apropiación del uso de los recursos escasos de modo diferente a las demás especies animales (más allá de la propia alimentación y subsistencia). La acumulación es el antónimo perfecto de la improvisación que caracteriza al animal. Acumular significa capacidad de enfrentarse al capricho de la naturaleza. Capacidad de prever. Cuanto mayor es la capacidad de acumular, mayor es el Poder.
Los derechos de propiedad definen derechos a utilizar recursos. Quién los puede utilizar, cómo se pueden utilizar, y para qué se pueden utilizar. En el sistema económico capitalista o de mercado se ha desarrollado una forma de propiedad sobre el invento muy característica, y hoy mundialmente aceptada: la patente de invención. Esta constituye un derecho de propiedad privado y temporalmente exclusivo que tiene toda persona sobre el fruto de su actividad inventiva.
La propiedad industrial, tal y como hoy la conocemos, es hija de la revolución liberal española iniciada en 1808, a la par que la guerra contra el francés. Antes de esta época, no es posible encontrar patentes en el sentido capitalista y liberal del término, tan sólo aparecen privilegios de invención o introducción, que constituyen un antecedente pero no un sinónimo
Un privilegio, como su nombre indica, no es un derecho, una patente sí. La aparición desde el siglo XV en Europa, y en el XVI en España, de los privilegios de invención constituye ya un antecedente de hacia los derechos de propiedad que protege típicamente una patente.
Los privilegios de invención (monopolios temporales que reconocen el derecho a la fabricación en exclusiva, más que el derecho a la propiedad), el inventor todavía puede optar por otro tipo de recompensas a su trabajo. Por ejemplo, los premios estatales (en metálico, en cargos, etc.) que recibiría a cambio de desvelar su invento y demostrar su utilidad. Se trata de una especie de venta al Estado del invento.
Los privilegios de invención en el Antiguo Régimen, que en algunos países (Francia e Inglaterra) se acercan en la práctica a lo que son las patentes modernas desde fechas muy tempranas, son el antecedente directo de las patentes.

Ilustración 1: Primera patente española concedida a Jean Marie La-Perriere de molino harinero movido a brazo.
Nuestra primera patente se le concedió a un francés llamado Jean Marie. Era hijo de un panadero parisino con una pequeña tahona con horno, molino de trigo y amasadoras. En 1808 participó en la guerra de independencia española formando parte de la intendencia del ejército invasor francés. Una vez terminó la guerra se quedó en Madrid
En el otoño de 1821, tuvo noticias de que el nuevo gobierno español había decretado, nada más llegar al poder, una ley sobre patentes de invención y en marzo de 1826 inauguró el Real decreto sobre privilegios de invención e introducción recién promulgado por Fernando VIL
Jean Marie La-Perriere solicitó la protección sobre un molino harinero portátil movido a brazo, que él mismo había inventado y mejorado. Le fue concedido por 10 años. Es la patente número uno de nuestra historia. Es la piedra angular de la Oficina Española de Patentes y Marcas, donde hoy día aún se conserva.

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