La EPO a la hora de desglosar en sus estadísticas por tipo de entidad que presenta las solicitudes de patentes (tanto europea directa, como PCT) o son propietarias de las patentes actualmente en vigor, reconoce tres grupos. El grupo de las grandes empresas (las multinacionales de cada sector), el grupo de las pequeñas y medianas empresas (PYME) junto con los inventores individuales y por último el grupo de universidades y organizaciones públicas de investigación.
Todos tenemos la imagen romántica pero ya trasnochada, del inventor individual en su laboratorio y que tiene una gran idea que supone una fabulosa innovación; la patenta y obtiene el éxito económico, que le permite crear una gran empresa o vivir de las rentas el resto de su vida. Pero esto no es así, al menos en la actualidad, quizás en el siglo XIX esto tendría algún sentido y puede que fuera verdad, ahora mismo no lo es.
Y esto, a bote pronto, por dos motivos. El primero de ellos que la tecnología se ha complicado y avanzado de tal manera que una única persona es casi imposible que la maneje, han de ser equipos, incluso a veces multidisciplinarios, los que realicen todas las investigaciones. Y el segundo motivo las investigaciones científicas punteras normalmente necesitan de unos presupuestos astronómicos dada su complejidad que solo las grandes empresas o las entidades públicas respaldadas con los presupuestos nacionales de un país puede hacerse cargo de ellas.
Así vemos en el primer gráfico que la parte del león, en lo referente a la presentación de solicitudes de patentes, pertenece a las grandes empresas (multinacionales para hablar en plata). Suman casi el 70% (un 69% en concreto). Las pequeñas y medianas empresas junto con los inventores individuales suponen casi un tercio de las de las grandes empresas (un 23%). Y por último las universidades y centros de investigación públicos algo más de la décima parte que las grandes empresas (8%). Y este último grupo se restringen casi únicamente a Europa, en Norteamérica la gran mayoría de universidades y centros de investigación son privados.

Ilustración 1: Desglose del número de patentes solicitadas en 2023 por tipo de entidad.
Si nos fijamos en el segundo gráfico, que representa para estos tres grupos de entidades el porcentaje de las patentes actualmente en vigor en la EPO, tenemos un panorama exactamente similar al anterior. Baja levemente el porcentaje de las grandes empresas y de las universidades y centros de investigación públicos y sube en compensación hasta más de diez puntos el grupo relativo a las PYMEs e inventores individuales.

Ilustración 2: Desglose del número de patentes en vigor por tipo de entidad.
En cuanto a las patentes que presentan las grandes empresas tenemos una anécdota que reseñar al respecto. Hace muchos años, cuando nos introdujimos en el campo de las traducciones de patentes, para tener una perspectiva del sector asistimos a varias conferencias o simposios sobre el tema. En una de ellas el ponente, un técnico en la propiedad industrial o algo similar, nos dijo que la inmensa mayoría de las patentes que presentan las grandes empresas o multinacionales son espurias. Y por espurias entendía que no pretendían defender los derechos de una verdadera invención, sino ser munición en la descarnada lucha en la competencia entre las multinacionales (espionaje industrial incluido).
De estas denodadas luchas comerciales, ya hablamos extensamente en otra serie de capítulos dedicados al enfrentamiento por la tecnología del 5G en la telefonía móvil, donde incluso intervenían los propios estados imponiendo aranceles o vetos comerciales.
Según este experto en propiedad industrial, la inmensa mayoría de las patentes de las grandes empresas persiguen estos objetivos:
- Presentar patentes en los campos donde presente patentes tu competidor, para entrar en conflicto y asegurarte unos largos litigios judiciales en los que tus espléndidamente remunerados bufetes de abogados consigan rascar derechos de una forma un tanto carroñera, bien porque agotas al contrincante, bien porque se llega a un laudo o acuerdo que te concede parte del pastel.
- Presentar patentes como consecuencia del espionaje industrial, independientemente de que te las rechacen o no, que, según dicho experto, es una táctica al orden del día. Con ella consigues amedrentar al contrincante o como en el caso anterior rascar parte de los derechos, llevarte tu trozo del pastel.
- Y lo más inaudito para nosotros, que nos dejó perplejos. Presentas muchas patentes en un campo que realmente no te interesa, pero así mediante el espionaje industrial desvías la atención de tu competidor hacía un campo técnico sin mucho interés; mientras así proteges el campo de investigación que si te interesa, que mantienes oculto hasta el último momento.

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