El Ig Nobel 2025 de Química (EE.UU., Israel) lo reciben Rotem Naftalovich, Daniel Naftalovich y Frank Greenway, por sus experimentos con objeto de estudiar si comer teflón (PTFE, por politetrafluoroetileno) es una buena manera para incrementar el volumen de la comida y así saciar el consumidor sin incrementar el contenido calórico.

Ilustración 1: Rotem Naftalovich.
La investigación fue publicada en el Journal of Diabetes Science and Technology que se ocupa de encontrar la forma de aumentar la capacidad saciante de los alimentos sin aumentar las calorías.
¿La solución propuesta por los autores Rotem Naftalovich, Daniel Naftalovich y Frank Greenway? Utilizar politetrafluoroetileno en polvo, un componente del teflón, en la proporción de una cuarta parte del volumen de toda la comida; fue probado en ratas. Se optó por este polímero por considerarlo estable e inerte.
Las bebidas sin calorías y los alimentos ricos en fibra ayudan a lograr la saciedad con menor volumen de alimentos ingeridos; pero su uso altera el sabor y la textura de los alimentos, y pueden tener efectos secundarios gastrointestinales.
La literatura toxicológica y médica sobre el PTFE indica que es químicamente inerte, no se metaboliza, no es tóxico y es biocompatible (en ensayos animales que consumieron dietas con hasta un 25 % de PTFE durante 90 días).
En base a dichos estudios se propone (y se ha patentado) un producto alimentario basado en polvo de PTFE con un tamaño de partícula ≥ 130 micrómetros que no es absorbido en el intestino y que se elimina por vía fecal.
Su consumo se mezclaría con los alimentos en una proporción 3:1 (alimento:PTFE) para aumentar la saciedad y reducir la ingesta calórica como tratamiento contra la obesidad. Por supuesto, serán necesarios futuros ensayos clínicos controlados para validar la hipótesis.
Sin embargo, la Administración de Alimentos y Medicamentos de los Estados Unidos (FDA) se ha mostrado reticente a la idea. Y como veremos a continuación hay polémica sobre el tema.

Ilustración 2: Logotipo de DuPont.
El teflón es desarrollado en 1938 de forma accidental por el científico norteamericano Roy Plunkett, el PTFE sería patentado como teflón en 1945 por la compañía DuPont. Casi 80 años después, el uso de este material ha sufrido distintos cuestionamientos sobre sus efectos en la salud de las personas.
Un material presente en la mayoría de las cocinas y que ha levantado la preocupación en 2023, ante un alza de casos por intoxicación del polímero en Estados Unidos. Denominada también como “gripe del teflón”, sus efectos van asociados a síntomas similares a un cuadro gripal en la forma de irritación de vías respiratorias, estornudos y tos.
Así lo destaca la médica toxicológica de la Universidad de Chile y presidenta de la corporación Red de Información Alerta Toxicológica (RITA), Laura Börgel, quien señala como principal causante los gases producidos por las ollas y sartenes recubiertos por este material.
“El problema está relacionado con la temperatura, es esta la que hace y permite que a través del calor se liberen y volatilicen estos óxidos metálicos, no es lo habitual cuando se está en espacios abiertos, pero es distinto al estar en la cocina. Es por eso que este constituye un riesgo doméstico más que un riesgo laboral”, señala la doctora y académica de la Facultad de Medicina de la U. de Chile.
Este fenómeno se explica por la propia composición del teflón, considerado un plástico similar al polietileno como explica Patricio Jorquera, académico del Departamento de Ingeniería Mecánica de la U. de Chile. En ese sentido, el PTFE posee características de un termoplástico, lo que permite recuperar su forma original tras deformarse con el calor.
Sin embargo, el profesor Jorquera advierte que esta resistencia es solo hasta cierta temperatura y que una vez superado ese punto el teflón se comporta como un termoestable, perdiendo su forma e iniciando un proceso de descomposición o fusión expresado en la emisión de gases.
“Es muy importante señalar que entre los 200 °C y 300 °C empieza a descomponerse y comienza a emitir algunos gases, que son los que están provocando esta enfermedad”, puntualiza el académico.

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