Ilustración 1: Portada de un tomo del libro vida de santos.

Incluidas en las ínclitas vidas de santos redactada siglos después de su muerte, consta que siguió teniendo visiones o ensoñaciones. No me resisto a mencionar la siguiente. Una noche de Navidad, después de que los fieles se fueron de la gruta de Belén, el santo se quedó allí solo rezando y le pareció que el Niño Jesús le decía: «Jerónimo ¿qué me vas a regalar en mi cumpleaños?». Él respondió: «Señor te regalo mi salud, mi fama, mi honor, para que dispongas de todo como mejor te parezca». El Niño Jesús añadió: «¿Y ya no me regalas nada más?». «Oh mi amado Salvador, exclamó el anciano, por Ti repartí ya mis bienes entre los pobres. Por Ti he dedicado mi tiempo a estudiar las Sagradas Escrituras… ¿qué más te puedo regalar? Si quisieras, te daría mi cuerpo para que lo quemaras en una hoguera y así poder desgastarme todo por Ti». El Divino Niño le dijo: «Jerónimo: regálame tus pecados para perdonártelos». El santo al oír esto se echó a llorar de emoción y exclamaba: «¡Loco tienes que estar de amor, cuando me pides esto!». Y se dio cuenta de que lo que más deseaba dios que le ofrezcamos los pecadores es un corazón humillado y arrepentido, que le pide perdón por las faltas cometidas.

Ilustración 2: Típica iconografía de San Jerónimo.

En la iconografía de San Jerónimo siempre se le representa, leyendo o escribiendo, muchas veces dentro de una gruta o cueva, raramente en el desierto. Muchas otras veces se le representa junto con un león. Porque, según se dice, se encontraba San Jerónimo meditando a las orillas del río Jordán, cuando vio un león que se arrastraba hacia él con una pata atravesada por una enorme espina. San Jerónimo socorrió a la fiera y le curó la pata por completo. El animal, agradecido, no quiso separarse jamás de su bienhechor. Cuando murió San Jerónimo, el león se acostó sobre su tumba y se dejó morir de hambre. Pero todo es un gran error, al atribuirle falsamente esta leyenda, que en realidad pertenece al eremita San Gerásimo. El parecido en los nombres indujo a tal error.

El 30 de septiembre del año 420, cuando se acercaba ya a los 80 años, murió el traductor y escritor de la Vulgata. Años después, esa fecha fue usada por la iglesia católica cuando le canonizó para incluirle en su santoral como patrón de los traductores. Y esa misma fecha se ha usado en la actualidad para establecer el día internacional de la traducción y por ende del traductor.

0 comentarios

Dejar un comentario

¿Quieres unirte a la conversación?
Siéntete libre de contribuir!

Deja una respuesta