San Jerónimo, cuyo nombre significa ‘el que tiene un nombre sagrado’, es considerado como el patrón de los traductores y en su honor el 30 de septiembre (su día en el santoral católico) se celebra el Día Internacional de la Traducción, y por ende del traductor.

Ilustración 1: Portada de la Vulgata

Eusebio Hierónimo, también llamado San Jerónimo de Estridón o simplemente Estridón, por su lugar de nacimiento en la actual Croacia, hacia 347 y muerto en Belén en el 420. Padre de la iglesia (uno de los cuatro padres latinos junto a Ambrosio, Agustín y Gregorio) y doctor de la Iglesia. También es considerado santo por ortodoxos, luteranos y anglicanos además de por los católicos. Se le conoce como el padre de la exégesis bíblica.

Especialmente recordado como autor de la Vulgata (de vulgata editio, ‘edición para el pueblo’ en latín), completada en el 405; una célebre traducción al latín de las Sagradas Escrituras destinada a tener una amplísima difusión más allá incluso de la Edad Media.  Durante el concilio de Trento en 1546 fue declarada la versión auténtica y oficial de la Biblia para la Iglesia católica latina, hasta la promulgación de la Nova Vulgata, en 1979, el que ahora es el texto bíblico oficial de la Iglesia católica. Es decir, su traducción fue durante más de mil quinientos años la versión oficial católica de las Santas Escrituras.

Nació en Estridón (un oppidum, o colina fortificada, más tarde destruido por los godos en 392) en la frontera de Dalmacia y Panonia, entre los años 331 y 347, según distintos autores; más bien a mediados de siglo, ya que era niño cuando murió el emperador Juliano el Apóstata.

Ilustración 2: Elio Donato, maestro de San Jerónimo.

Perteneciente a una familia acomodada y cristiana, Eusebio Hierónimo cursó estudios en Roma, a la que viajó a la edad de 12 años con su amigo Bonosus, donde fue discípulo de Elio Donato (el cual era un gran gramático en lengua latina; muy instruido, pero pagano) y se apasionó por la cultura clásica. Llegando a su vez a ser un gran latinista y terminando siendo un gran conocedor del griego. Leyendo a los grandes autores latinos: Cicerón, Virgilio, Horacio, Quintiliano y Tácito o a los autores griegos: Homero y Platón. Cicerón fue su principal modelo e imitó su estilo. Sobre los 16 años siguió cursos de filosofía, retórica, gramática, astronomía, literatura y griego.

Aunque había sido inscrito como catecúmeno (persona que desea ser bautizada y que se instruye para ello), no estaba aún bautizado (normal en esa época en la que solo se hacía de adulto), y digamos que llevó la típica vida de un habitante pagano de la ciudad eterna frecuentando el teatro, el circo romano y todo lo demás que la urbe eterna ofrecía, qué no era poco. Fue su etapa más disipada, libertina, impía y crápula, coincidiendo con la de su formación, digámoslo así. Posiblemente hacia el año 366 fue bautizado a petición propia, por el papa Liberio.

0 comentarios

Dejar un comentario

¿Quieres unirte a la conversación?
Siéntete libre de contribuir!

Deja un comentario