Ilustración 1: Coche volador patentado.

Resumiendo, si se trata de una idea, creación o invención nueva e inexistente anteriormente; que nunca se ha inventado, ni comercializado, ni registrado; se trata de una Patente. Se puede patentar un nuevo invento, aunque las partes que los constituyen ya estén inventadas, registradas o patentadas; siempre y cuando se implementen en una nueva idea, creación o invención inexistente previamente. Yo, por ejemplo, puedo patentar el automóvil volador (que de hecho ya está patentado como tal); aunque previamente ya estén patentados el automóvil, las alas, las hélices, los asientos, el motor de combustión interna, etc.; ya que nunca antes ha existido un automóvil volador que funcionara y fuera útil.

Si a continuación una segunda persona sustituye las hélices por motores de reacción para superar la barrera del sonido no podrá patentar esto como el coche volador, pues esa idea o creación o invención (automóvil que vuela con alas con un motor ya está patentada), aunque si podrá proteger su modificación como un Modelo de Utilidad; ha modificado una idea, creación o invención existente previamente (cambiando hélices por motor de reacción) para darle una nueva utilidad (superar la barrera del sonido).

Ilustración 2: Esquema con los cuatro niveles de protección de la propiedad industrial que admite la legislación española.

Y si un tercero desea proteger sus automóviles voladores a reacción de la imitación de la competencia para defender la calidad de sus productos, lo que hace es registrar un Diseño Industrial con los colores, líneas, tipo de material, forma del vehículo, etc.

Y si nuestra empresa adquiere relevancia, como marchamo de calidad por ejemplo, protegeremos el nombre de ella como Marca Registrada, para que ninguna competencia pueda aprovecharse de este estatus en el mercado que hemos alcanzado.

Estos son los cuatro niveles de protección de la propiedad industrial que admite la legislación española. De mayor a menor protección son: la Patente, el Modelo de Utilidad, el Diseño Industrial y la Marca Registrada; y en el mismo orden está el número de registros de cada uno de ellos; por supuesto hay muchísimos más Diseños Industriales o Marcas Registradas que Modelos de Utilidad, y estos últimos, a su vez, son mucho más abundantes que las escasísimas Patentes.

Con esto, teóricamente, queda muy claro y delimitado cada uno de los niveles de protección industrial. La realidad es que los litigios y demandas por si se trata de una Patente, un Modelo de Utilidad, un Diseño Industrial o una Marca lo registrado, están al orden del día; como era de esperar, no podía ser de otro modo.

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