Ilustración 1.- Diseño para regar             desiertos atravesando océanos.

Tampoco se libran los hijos de la Gran Bretaña de contribuir a este festival del absurdo patentando. Aunque en este caso, y para mayor escarnio o delito (pues disminuye el eximente de antigüedad en lo estrambótico), nos referiremos a patentes del siglo XX.

Empecemos. Arthur Paul Pedrick, en 1976 (N.º Patente GB 1204648 y GB 1047735). Estos dos inventos resolverían el hambre en el mundo, y de otros cinco mundos más si fuera menester o los hubiera, ya que la imaginación es libre como el viento; aunque a veces se traten de auténticas ventoleras de huracanados despropósitos en torbellinos generados por una calenturienta mente.

El primero serviría para regar el desierto del Sahara con agua dulce del Amazonas. La conducción se haría mediante unas tuberías semiflotantes que también servirían, por ejemplo, para atravesar caminando el Canal de la Mancha.

  Ilustración 2.- Trayectoria del conducto    que acabaría con el hambre en el mundo.

Igualmente se podría hacer con la nieve y el hielo de la Antártida para irrigar los desiertos australianos con el segundo de ellos. Ambición no le faltaba al bueno de Arthur, pero sensatez puede que sí.

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