Trampa-pistola para ratones, el nombre del artilugio ya habla por si solo. Esto nada más que puede ser una ocurrencia norteamericana. Único país donde ocurre que cuando a un adolescente las hormonas en ebullición se le revolucionan fatal e imperiosamente, coge el rifle automático y se sube al tejado de su instituto o universidad por la escalerilla de incendios y a balazo limpio soluciona su trauma juvenil desahogándose contra sus compañeros y profesores.

Rifle automático, dicho sea de paso, que ha obtenido gratuitamente con un vale promocional obtenido en el interior de una caja de cereales; y con el cual se ha fotografiado, junto con el resto de su familia también armada hasta los dientes, como tarjeta de felicitación navideña enviada a todos sus parientes y allegados deseándoles felices pascuas en la última navidad.

Imagino que la afamada Asociación Nacional del Rifle (NRA) del incombustible histrión Ben Hur, perdón, quería decir Charlton Heston; patrocinó semejante despropósito o como mínimo lo habrá apoyado entusiastamente.

Seguro que conocen el dicho de “matar moscas a cañonazos”. Pues esto es algo similar: matar ratones a balazos. En 1882 el estadounidense James Williams (seguro que era de Texas) generó una trampa para acabar con el problema que suponen los roedores. Es como uno de esos clásicos cepos, pero añadiéndole un revolver. Cuando el animal pisa el pedal, la pistola se dispara y adiós ratón. El inconveniente viene cuando el tiro no acierte. Como tengas unas cuantas repartidas por la casa, esta podría acabar como el coche de Bonnie y Clyde. Es una patente concedida con el número US 269766A, y la imagen que aparece en dicha patente es tremebunda y habla por si misma.

Ilustración 1:Figura de la patente de la trampa-pistola para ratones.

O mucho peor aún una fotografía del artilugio:

Ilustración 2: Fotografía de la trampa-pistola para ratones.

Esta segunda patente sin embargo no tiene nada que ver con al anterior; es muy, pero que muy amistosa y entrañable. Se trata de un Simulador de “choca esos cinco”, con número de patente norteamericana US 5356330A.

Albert Cohen se debía sentir muy solo y en 1993 concibió un brazo que se puede anclar a cualquier superficie para “chocar los cinco”. La extremidad es desmontable y tiene un resorte para cambiarlo de posición hacia arriba o hacia abajo. De tal modo, si quieres practicar cómo se “chocan los cinco” o, simplemente, no tienes a nadie con quien hacerlo en ese momento, puedes utilizar este simulador. Un poco triste, la verdad. Lástima que no inventase una máquina de abrazos, le habría venido mejor.

Ilustración 3: Figura de la patente norteamericana US 5356330ª

Este es el texto del resumen de la patente: “Un aparato para simular un «choca los cinco» que incluye una parte inferior del brazo que tiene una mano simulada unida a ella de forma extraíble, una parte superior del brazo, una articulación de codo para asegurar de manera pivotante la parte inferior del brazo a la parte superior del brazo y un elemento de empuje de resorte para desviar las porciones superior e inferior del brazo hacia una alineación predeterminada”. Y arriba la figura que la acompaña en la patente.

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