En el país de las oportunidades parece ser que todo es posible. Desde que un estrambótico patán alcance las más altas magistraturas de la república, hasta que el olor de un entretenimiento infantil, cuanto menos centenario, sea factible de ser registrado como marca olfativa. Y de forma legal, nada de hacerlo en un evento delirantemente promocional llevado a cabo en el mágico mundo de fantasía de Disneylandia en Orlando. Desde luego » business is business» y «the show must go on», de eso no cabe duda alguna.

Ilustración 1: Sello de la USPTO.

Pero con el número de registro 5467089 en la USPTO (United States Patent and Trademark Office u Oficina de Patentes y Marcas de Estados Unidos), el fragantemente primaveral, oloroso y puede que hasta aciago día 15 de mayo de 2.018, la compañía juguetera norteamericana Hasbro consiguió registrar como marca olfativa el olor de su plastilina.

Dicha marca olfativa consiste única y exclusivamente en la siguiente descripción: “The mark is a scent of a sweet, slightly musky, vanilla fragrance, with slight overtones of cherry, combined with the smell of a salted, wheat-based dough”. Que más o menos puede traducirse por: “La marca es una fragancia de vainilla dulce, ligeramente almizclada, con ligeros matices de cereza, combinada con el aroma de una masa salada a base de trigo”.

Ilustración 2: Ovibos moschatus o buey almizclero.

A semejante retórica de pituitaria solo estábamos acostumbrados en los  sumilleres; que socaire de semejante jerigonza, querían justificar el endilgarnos un espirituoso caldo, que acompañará a nuestras viandas, a un desorbitado precio. Con lo de «ligeramente almizclada» han caído en el tópico más bizarro posible y esperable, puede aplicarse a un vino, a un perfume y a la plastilina, según se ve. Teniendo en cuenta que el almizcle es una feromona sexual segregada por las glándulas anales de cérvidos y bóvidos, no deja de ser curioso.

Pero «coló» y es de esperar que en los Estados Unidos sean ya miríadas las marcas olfativas; en las que, por ejemplo, la General Motor registre los olores a coche nuevo de sus vehículos y los defina como: «con matices a almendra amarga, sutil y ligeramente almizclada y con suaves reminiscencias de arándanos salvajes de la meseta tibetana». Hay que adaptarse a los nuevos tiempos; nuevos y flipantes, dicho sea de paso.

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