Nadie podía presagiar el alcance que tendría esta nueva enfermedad desde la confirmación, en 2020, de los primeros casos del nuevo coronavirus (del virus de la familia Coronaviridae, calificado como SARS CoV2, denominado COVID-19) fuera de la República popular China. Para minimizar la expansión del virus por todo el mundo se tuvo como objetivo principal, detectar rápidamente los casos importados de personas sintomáticas y asintomáticas. Pero lejos quedarse en una epidemia, el 11 de marzo de 2020 la OMS declaró la pandemia (había 118.000 casos en 114 países y 4.291 personas fallecidas), Europa se convertiría en el epicentro de la pandemia mundial.

Debido a esta pesadilla mundial, los gobiernos de cada país, además, tuvieron que tomar medidas importantes para contener la propagación, como el diagnóstico de casos, aislamiento, tratamiento, notificación y seguimiento de los casos positivos y sus contactos. Al mismo tiempo, se implantaron medidas de prevención (como lavarse las manos, uso de mascarillas, distanciamiento social, ventilación periódica, evitar aglomeraciones y al toser, cubrirse la boca y la nariz porque el virus se transmite entre humanos a través de las partículas que expulsa la persona infectada). Dependiendo de la evolución de los indicadores, de los datos epidemiológicos, de la capacidad asistencial o de las características y vulnerabilidad de la población, entre otros, se imponen diferentes medidas de prevención y protección colectiva: desde el confinamiento, cuarentena, reducción de movilidad, cancelación de eventos, cierre de establecimientos, limitación de aforos… hasta expedir un certificado COVID digital de la UE común para facilitar la libre circulación de forma segura durante la pandemia(y así, acreditar si una persona se ha vacunado contra la COVID-19,ha obtenido un resultado de prueba negativo o se ha recuperado de dicha enfermedad).

Y cómo resultado de todo ello, todavía el mundo sigue sufriendo sus graves efectos secundarios a nivel social, sanitario y económico. La esperanza para mitigar dichos efectos está puesta en las diferentes vacunas que se han desarrollado en tiempo récord de manera eficaz y segura; siendo autorizadas por la EMA (Agencia Europea de Medicamentos): Moderna (ARNm-1273) desarrollada por los Institutos Nacionales de la Salud (NIH) de EE. UU. y la empresa estadounidense Moderna; Oxford-AstraZeneca desarrollada por el fabricante sueco-británico en asociación con la Universidad de Oxford; BNT162b2 de Pfizer-BioNTech desarrollada por la empresa biotecnológica alemana BioNTech y la farmacéutica estadounidense Pfizer; Ad26.CoV2.S de Janssen desarrollada por la farmacéutica norteamericana de Johnson & Johnson y la farmacéutica Janssen. La OMS con fecha 26 de noviembre de 2021, además de las vacunas mencionadas anteriormente, también ha incluido en la lista de uso en emergencias (EUL): BBIBP-CorV fabricada por Sinopharm/China National Pharmaceutical Group; CoronaVac fabricada por Sinovac/China National Pharmaceutical Group y BBV152 (Covaxin) de Bharat Biotech.

La expectativa que se han puesto en estas vacunas es para prevenir los contagios por COVID-19 y alcanzar la inmunidad de grupo mundial; no olvidemos que esta herramienta tiene que ir acompañada de las medidas sociales y sanitarias, dado que algunas personas aún estando totalmente vacunadas se podrían infectar y enfermar de COVID-19.

Ilustración 1.- Comparativo del n.º de casos confirmados de COVID-19 por país.

En el siguiente gráfico, podemos ver la repercusión que ha tenido la transmisión del virus, ya que refleja el número de casos confirmados a nivel mundial de COVID-19 por país (a partir de los 2 millones). A la izquierda, desde su inicio hasta principios de septiembre de 2021 se contabilizaron 219.821.446 de personas contagiadas, siendo los países con más números de casos: Estados Unidos con 40,6 millones, India con 33,1 millones y Brasil con 20,9 millones y 4,5 millones de personas fallecieron en todo el mundo. Y a la derecha, desde el inicio hasta mediados de diciembre de 2021 se han contabilizado aproximadamente 270,8 millones de personas contagiadas, reflejando un aumento de contagios en todos los países, si hasta septiembre había 20 países con más de 2 millones de contagios en diciembre hay 25 países (se incorporan a la lista: Países Bajos, Malasia, Rep. Checa, Tailandia e Irak); los países con más números de contagios son los mismos (EE. UU. con 51 millones, India con 34,7 y Brasil con 22.1 millones) pero cabe destacar el aumento de contagios en Reino Unido, Rusia, Alemania, Turquía. Y lo que es peor, también ha aumentado el trágico número de muertes, alcanzando aproximadamente los 5,3 millones.

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