Las lenguas germánicas son un subgrupo de lenguas indoeuropeas que tienen un antecesor común, el idioma protogermánico. La lengua protogermánica no es directamente confirmada por ningún texto, pero ha sido reconstruida por medio de métodos comparativos. Sólo se conocen varias inscripciones encontradas en Escandinavia del año 200 antes de cristo de este supuesto protogermánico.

Ilustración 1: Distribución geográfica de las lenguas germánicas nórdicas (azul oscuro) y lenguas germánicas occidentales (azul claro).

El primer idioma germánico documentado es el gótico, que se recoge en el siglo IV en “La Bíblia de Wulfilas”. Este libro fue la primera traducción que se conoce hasta la fecha de la Biblia del griego al gótico. El gótico fue hablado por el pueblo godo y resistió hasta la edad moderna, (pervivió hasta el siglo XVI en la península de Crimea).

Pese a que muchas lenguas germánicas se han extinguido con el paso del tiempo, podríamos decir que actualmente existen 14 lenguas germánicas. Estas son el inglés, escocés no gaélico, alemán, bajo alemán, sueco, luxemburgués, islandés, danés, neerlandés, afrikáans, noruego, frisón, feroés y el yidis.

Dentro de las lenguas germánicas, podemos encontrar tres grupos:

  • Las lenguas germánicas orientales: Este grupo está extinto actualmente, todas son lenguas muertas. Es decir, actualmente no se habla ningún idioma de este grupo, pero antaño sí. A este grupo pertenecían los idiomas del gótico, el vándalo y el burgundio.
  • Las lenguas germánicas nórdicas: Estas lenguas provienen de la mezcla del protogermánico y protonordico (una evolución idiomática propia y autóctona durante los primeros siglos de nuestra era en Escandinavia). Dentro de este grupo podemos encontrar los idiomas: islandés, feroés (de las islas Feroe), noruego, danés, sueco y gútnico (idioma hablado en la isla de Gotland en el mar Báltico, actualmente es una lengua muerta, se habló hasta el siglo XVIII).
  • Las lenguas germánicas occidentales: Este grupo es el más hablado en todo el mundo ya que aquí podemos encontrar idiomas como inglés, alemán estándar o alto alemán (el actual alemán), el bajo alemán (idioma del norte de Alemania que también denominan bajo sajón, y actualmente en desuso, salvo por los comunidades litúrgicas menonitas o amish, al haber elegido Alemania como idioma estandarizado para todo el país el alto alemán), el yiddish (idioma perteneciente a las comunidades judías asquenazíes tanto del centro como del este de Europa, y sus emigrantes y descendientes en Israel, el continente americano y otros lugares del mundo. La base sintáctica y gran parte del léxico del yidis provienen del alto alemán, pero el yidis posee también influencias del idioma hebreo​ y de algunas lenguas eslavas), el neerlandés, el afrikáans (derivada del neerlandés llevado por los Boers o colonos holandeses al sur de África, se habla en Namibia y Sudáfrica) y el frisón (es un conjunto de tres lenguas emparentadas habladas en la provincia de Frisia en los Países Bajos).

Este grupo de las lenguas germánicas se divide en otros tres subgrupos:

  • Germánico del mar del Norte (anglofrisio): Incluyen al inglés, el escoces de las tierras bajas (totalmente en desuso, se le denomina así para distinguirle del auténtico escoces gaélico o céltico), el yola (lengua muerta de Irlanda) y el frisón.
  • Germáncio del Rin- Weser: A este grupo pertenecen el neerlandés, el afrikans, y el bajo alemán.
  • Germánico del Elba: A este grupo pertenece el alemán estándar (el actual alemán hablado), el luxemburgués y el vilamoviciano (una variedad local del alemán hablado en Polonia, con menos de 100 hablantes nativos al iniciarse el siglo XXI).

Ilustración 2: Distribución geográfica de las lenguas germánicas.

El número de hablantes que hablan alguna lengua germánica como lengua materna supera los 550 millones. Las lenguas germánicas se caracterizan por una serie de peculiaridades:

  • El acento de la palabra pasa a fijarse en la primera sílaba de la raíz. Las palabras de origen germánico tienen siempre un acento fijo independientemente de lo que se les añada.
  • Aparición de las consonantes fricativas (el labio inferior contra los dientes superiores como en el caso de la efe), hasta entonces desconocidas en el indoeuropeo.
  • Desarrollo de una vocal de apoyo para las consonantes líquidas y nasales del indoeuropeo: r, l, n, m se transforman en ur, ul, un, um.
  • Uso de vocales cortas (las vocales cortas producen un sonido corto y gutural. La mayoría de estos sonidos no existen en español).
  • Modificación o pérdida de consonantes y vocales en la posición final de las palabras.
  • Sistematización de los fenómenos de apofonía (alteración de uno o más fonemas vocálicos en palabras de un mismo lexema o raíz, por ejemplo, man al convertirse en plural pasa a ser men, cambiando de vocal la raíz).
  • Sincretismo de casos en la declinación nominal y pronominal (expresión en una sola forma de dos o más elementos lingüísticos diferentes. Por ejemplo, en español, la 1.ª y 3.ª personas del singular son idénticas en varios tiempos verbales: así, cantaba puede implicar que el sujeto que canta sea yo, pero también él o ella).
  • Desarrollo de la declinación débil del nombre (no se declina el sustantivo sino la partícula anterior).
  • Creación de una declinación débil para el adjetivo (idéntico al anterior pero pera los adjetivos)
  • Pérdida de varias categorías formales del verbo en el plano de tiempos y modos.
  • Creación de un pretérito débil (se conjugan de manera distinta los verbos según se los clasifique en fuertes o débiles).
  • Una serie de palabras cuya etimología es difícil de relacionar con otras familias indoeuropeas, pero que se presentan con ligeras variaciones en casi todas las lenguas germánicas. Por ejemplo manzana es apple en inglés, appel en frisón, neerlandés y afrikans, æble en danés, súrepli en feroés, Apfel en alemán, epli en islandés, aiple en escoces de las tierras bajas, äpple en sueco, eple en noruego o epl en yidish .
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