La tercera lengua romance de España por número de hablantes es el gallego, con 3.221.000 hablantes. Está estrechamente emparentado con el portugués con el que formó unidad lingüística (galaicoportugués) durante la Edad Media.

Según datos de 2018 en Galicia  el 30,3% habla siempre en gallego, el 24,2% habla siempre en castellano, el 23,1% habla más en castellano que en gallego y el 21,6% habla más en gallego que en castellano. El gallego se habla más en pueblos de menos de 10.000 habitantes y se habla más el castellano en las ciudades grandes y medianas. En La Coruña, Vigo, Santiago y Pontevedra el grupo mayoritario es monolingüe en castellano. El gallego como lengua habitual es menos frecuente cuanto más joven es el hablante. En el 2018, el 44,1% de niños de 5 a 14 años hablaba siempre en castellano. Y por el contrario el 48,4% de personas de más de 65 años hablaba siempre en gallego. Lo cual indica una preocupante regresión del gallego.

Ilustración 1: Distribución geográfica del idioma gallego en la actualidad.

Actualmente en España se habla en Galicia, en la comarca del Eo-Navia en el oeste de Asturias y en las comarcas de Sanabria (en Zamora) y el Bierzo (en León) en el noroeste de la comunidad de Castilla y León.

En tres municipios cacereños, fronterizos con Portugal, del valle de Jálama (Valverde del Fresno, Eljas y San Martín de Trevejo) se habla la lengua fala, una lengua sobre la que no hay acuerdo acerca de si es una tercera rama del gallego-portugués de la península ibérica, un portugués antiguo de las Beiras con superestratos leonés y castellano o un gallego con superestratos leonés y castellano, afirmando algunos historiadores que procede de los gallegos participantes en la Reconquista que se asentaron en esas zonas.

El gallego es lengua oficial en Galicia junto con el español según recoge el Estatuto de Autonomía de Galicia. En Castilla y León su estatuto solo establece que “Gozará de respeto y protección la lengua gallega en los lugares en que habitualmente se utilice” y se permite su enseñanza regulada en El Bierzo, según un acuerdo entre la Consejería de Educación de la Junta de Galicia y la Consejería de Educación de Castilla y León.

Etimológicamente la palabra gallego o galego deriva del nombre dado por los romanos a esa zona (Galicia, norte de Portugal, Asturias, León y parte de Zamora), la provincia de “Gallaecia”.

El documento más antiguo escrito en gallego redactado en Galicia que se conserva es el Pacto de Irmãos (1173-1175),​ que antecede al fuero de Castro Caldelas (“Foro do bo burgo do Castro Caldelas”) de 1228, que hasta hace poco era el más antiguo conocido.

Durante la Edad Media, el gallego fue la lengua habitual de la creación poética trovadoresca en toda la península ibérica. El rey de Castilla Alfonso X el Sabio escribió en gallego sus Cantigas de Santa María durante la segunda mitad del siglo XIII.

A partir del siglo XII, cuando el Condado de Portugal se independizó del Reino de León, el gallego medieval comenzó a divergir en dos lenguas modernas: el gallego actual y el portugués. Ambas se consolidaron totalmente hacia el siglo XIV.

La preeminencia castellana tras la incorporación a la Corona de Castilla de los reinos de León y Galicia con Fernando III de Castilla en 1230, hizo que a finales de la Edad Media se sufriera el abandono de esta lengua en el ámbito público. En Galicia se conoce a esta época, que se prolonga hasta finales del siglo XIX, como los “séculos escuros” (siglos oscuros). No obstante, a finales del siglo XVIII, gracias al movimiento cultural de la Ilustración por el que atravesaba España, autores como Benito Jerónimo Feijoo defenderán el gallego como idioma independiente del castellano y lucharán contra su abandono.

Ilustración 2: Rosalía de Castro.

A finales del siglo XIX se produce el movimiento literario conocido como “Rexurdimento”, con el cual, gracias a  varios autores (el más conocido de todos ellos es Rosalía de Castro), se convierte de nuevo el gallego en lengua literaria, aunque casi exclusivamente utilizada en poesía. Desde entonces hasta ahora no se ha dejado de publicar en gallego, tanto poesía como prosa.

En 1906 se fundó la Real Academia Gallega, institución encargada de la protección y difusión del idioma. Y en 1971 el Instituto da Lingua Galega, un instituto universitario perteneciente a la Universidad de Santiago de Compostela dedicado a la investigación lingüística del gallego.

Según la separación dialectológica de Galicia empleada en la Real Academia Gallega y el Instituto da Lingua Galega, existen tres bloques lingüísticos reconocidos, cada uno con sus particularidades. El bloque occidental abarca las Rías Bajas y llega hasta la zona de Santiago de Compostela. El central ocupa la gran mayoría del territorio gallego, mientras que el oriental comprende las zonas más orientales de Galicia y los territorios fronterizos de Asturias, León y Zamora. Estos bloques están caracterizados por la forma de construir el plural de las palabras acabadas en -n, un ejemplo para la terminación en -can quedaría así: -cans en el bloque occidental, -cas en el bloque central y -cais en el bloque oriental.

El castrapo es el nombre que se le da en Galicia a una variante popular del castellano hablada en dicha comunidad autónoma, caracterizada por el uso de sintaxis, vocabulario y de expresiones tomadas del idioma gallego que no existen en castellano. Es frecuente en las aldeas y pueblos gallegos. Por ejemplo “Vas a escorregar” en castrapo por “Vas a resbalar” en castellano.

Existe otra acepción, empleada informalmente por los sectores reintegracionistas para referirse a la actual normativa del idioma gallego, considerado contaminado irremisiblemente por el castellano (este movimiento afirma que la normativa oficial vigente en Galicia, elaboradas por la Real Academia Galega y por el Instituto da Lingua Galega, es inapropiada, puesto que consagra la castellanización del gallego).

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