El catalán es la segunda lengua romance de España por número de hablantes, se estima en 10 millones (incluyendo hablantes no nativos o que no la tienen como lengua materna). Actualmente se habla en Cataluña, Comunidad Valenciana, Islas Baleares, Andorra, franja oriental de Aragón (limítrofe con Cataluña), franja norte de la Comunidad de Murcia (la sierra de EL Carche), el Rosellón (sur de Francia) y la ciudad sarda de Alguer en Cerdeña.

Ilustración 1: Territorios donde se habla catalán.

El catalán es lengua oficial en Andorra y cooficial junto con el español en Cataluña, Comunidad Valenciana y las Islas Baleares, y una cooficialidad parcial o local en la ciudad de Alguer (reconocido como valor a proteger por la administración regional de Cerdeña).

Como lengua materna lo tienen el 70,2% de la franja oriental de Aragón, el 36,1% en las Islas Baleares, el 33,8% de Andorra, el 31% de Cataluña, el 21,1% de la Comunidad Valenciana, el 20% de Alguer y el 8,5% del Rosellón.

En cuanto a si el valenciano es o no es un idioma distinto del catalán (y puede ampliarse la discusión si se quiere incluyendo al denominado Balear), es una cuestión más política que lingüística, es un avispero decantarse en un sentido o el otro. De hecho, existen dos estándares diferentes para el idioma; el del Institut d’Estudis Catalans (de Cataluña) y el de la Acadèmia Valenciana de la Llengua (de la Comunidad Valenciana); digamos que hay dos academias de la lengua para el idioma que lo estandarizan de manera diferente. La Comunidad Valenciana le da el nombre histórico, lingüístico y estatutario de valenciano. Y para no pillarse los dedos se habla a veces de idioma catalán-valenciano o incluso idioma catalán-valenciano-balear.

El catalán se origina en la llamada Marca Hispánica del imperio carolingio (creada por Carlomagno en el 796) que la tenía como zona colchón en la frontera con el Ándalus musulmán en los Pirineos. De esta marca nacerían una serie de condados en los que se diferenció el catalán como lengua, como son:

  • Condado de Urgel: con sede episcopal y con dinastía propia dese el 815 hasta 1413, aunque se integró en la Corona de Aragón en el siglo XIV. De este condado histórico deriva Andorra.
  • Condado de Osona: constituido en el 798 con capital en Vich y que fue absorbido por el condado de Barcelona en el 827.
  • Condado de Gerona: con capital en la ciudad que lleva su nombre, creado en el 785, en el 878 fue integrado en el condado de Barcelona.
  • Condado de Barcelona: el primer conde de Barcelona fue Bera en el 801, fue el condado hegemónico sobre todos los demás.

Ilustración 2: Jaime I el Conquistador.

El condado de Barcelona fue expandiéndose con la reconquista hasta ocupar casi toda la actual Cataluña. Con Alfonso II de Aragón, apodado el casto, el condado de Barcelona se integró en la Corona de Aragón en 1164. La reconquista continuó expandiéndose al sur y ya con Jaime I el conquistador, se conquistó para la corona de Aragón los territorios de la actual Comunidad de Valencia (entre 1232 y 1245) que se convirtió en el Reino de Valencia en 1238. Y la conquista de  la isla de Mallorca (la isla más grande de las Baleares) la realizó Jaime I entre 1229 y 1231.

En cuanto a Andorra, en 1133, el conde Armengol VI de Urgel cedió sus bienes y derechos en los valles de Andorra al obispo de Urgel. Con posterioridad, los diferentes conflictos bélicos obligaron al obispo a someterse a la protección del Conde de Foix. En 1278, y debido a numerosas disputas, se firmó el Paréage entre el obispo de Urgel y el conde de Foix, un documento de reconciliación con el que surgió la institución del coprincipado (posteriormente este coprincipado pasaría  a la corona francesa y actualmente a la república francesa, siendo copríncipes actualmente el obispo de Urgel y el presidente francés).

Por su parte el condado de Rosellón formo parte de España y por tanto de Cataluña hasta el 1659 en la que en el Tratado de los Pirineos o Paz de los Pirineos se le entregó a la corona francesa. Fue el tratado que puso paz entre Francia y España tras la a sublevación de Cataluña, revuelta de los catalanes, guerra de Cataluña o guerra de los Segadores (guerra dels Segadors, en catalán), que de todas estas formas se la conoce; y que duro del 1640 al 1652. Fue protagonizada por campesinos y segadores que se sublevaron debido a los abusos cometidos por el ejército real, compuesto por mercenarios de diversas procedencias, desplegado en Cataluña a causa de la guerra con la Monarquía de Francia, enmarcada dentro de la guerra de los Treinta Años (1618-1648). Francia apoyó esa sublevación o revuelta.

La isla de Cerdeña fue conquistada por la Corona de Aragón  entre 1323 y 1326, por Jaime II de Aragón llamado el Justo. La Guerra de Sucesión Española provocó que Cerdeña fuese ocupada por un ejército anglo-holandés en 1708 y pasara en 1713 al dominio de Austria mediante el Tratado de Utrecht. Aunque la isla fue rápidamente recuperada en 1717 por Felipe V de España, al año siguiente este tuvo que devolverla a Austria tras la derrota de España ante la Cuádruple Alianza (de ingleses, franceses, alamanes y neerlandeses contra Felipe V  que se negaba a acatar las resoluciones del tratado de Utrecht).

Ya en el siglo IX y sobre todo en los siglos X y XI, aparecen palabras e incluso frases enteras intercaladas en algo que ya se puede denominar catalán, y documentos breves como el juramento feudal de 1028 o los “Greuges de Caboet” de 1080-1090, totalmente en catalán.

Desde 1150 hay ya numerosos documentos escritos y hacia finales del siglo XII aparece el primer texto conocido de carácter literario, las “Homilías de Organyà”, una colección de sermones.

El mallorquín Ramon Llull (siglo XIII), figura capital de la literatura catalana, es considerado el padre de la prosa en catalán, aunque su obra fue destruida por el propio autor al considerarla banal y superficial. Entre sus obras cabe destacar su novela “Blanquerna”.

En el mismo filo entre los siglos XIV y XV surgen poetas que escribieron en catalán como Jordi de Sant Jordi y Andreu Febrer, traductor este último de la Divina comedia de Dante Alighieri al catalán.

En el siglo XV se escribe también “Curial e Güelfa,” un extraño y original híbrido de libro de caballerías y novela sentimental, escrito probablemente entre 1435 y 1462 por un autor anónimo.

El primer texto impreso en catalán, las “Obres e trobes en lahors de la Verge Maria”, se publicó en 1474 en Valencia.

Y por supuesto la archiconocida “Tirant lo Blanc”, una novela de caballería escrita en torno 1460-1464 por el noble valenciano Joanot Martorell, publicada en Valencia en 1490.

Históricamente se ha aceptado que tras una época de esplendor que culmina con “Tirant lo Blanc”, el catalán como lengua literaria entra en una larga fase de decadencia desde el siglo XVI a 1833 con la Renaixença. La  Renaixença es el nombre dado al gran movimiento restaurador de la lengua, literatura y de la cultura catalana que se inició en la primera mitad del siglo XIX. Coincidió más o menos con la segunda parte del estallido del Romanticismo en Europa. Desde entonces hasta la actualidad ha florecido de manera ininterrumpida la literatura en catalán.

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