El término inglés Gadget puede traducirse al español como artilugio.

En cuanto a la aparición del término, el Oxford English Dictionary, basándose en fuentes anecdóticas, lo data en la década de 1850, posiblemente del francés “gâchette”, un mecanismo de cerradura, o de “gagée” por herramienta. La primera aparición impresa de gadget es de 1886, en un libro de Robert Brown, reflejando su uso por marineros para referirse a un objeto cuyo nombre no recuerdan.

Por otra parte, el término gadget adquiere significado específico en el campo del psicoanálisis, cuando durante la segunda mitad del siglo XX, el psicoanalista francés Jacques Lacan pasa a emplearlo para referirse a los objetos de consumo producidos y ofertados como “deseos” por la lógica capitalista (en la cual están incluidos el saber científico y las tecnologías en general).

Pero en realidad, actualmente, por gadgets entendemos que se trata de dispositivos que han sido creados con un propósito y una función determinada; suelen ser de pequeñas proporciones (o no, a veces son elefantiásicos), muy prácticos (o todo lo contrario) y casi siempre presentan una novedad (esto siempre) y muchos gadgets además tienen un diseño más ingenioso que el de la tecnología corriente.

Nos centraremos en aquellos gadgets tecnológicos que por un motivo u otro (generalmente su excentricidad o comicidad intrínseca) consideramos como peculiares y han llamado nuestra atención.

Ilustración 1: El bikini solar o «Solar Coterie».

Empecemos con el diseñador neoyorkino Andrew Schneider, que vende un Bikini Solar, el bikini en cuestión se llama “Solar Coterie”. Según sus propias palabras: “El traje es un bikini de tamaño mediano hecho con celdas fotovoltaicas cosidas con un hilo conductor. Las celdas terminan en un regulador de 5 voltios conectado a una entrada USB”, explica el diseñador en su página web.

También apostilló en una entrevista, por si acaso: “Todos los que estén preocupados por electrocutarse pueden estar tranquilos. Ni siquiera sentirías la descarga». Porque mezclar agua y electricidad no es muy buena idea de entrada. De hecho, es posible nadar sin preocupaciones, pero es imprescindible estar seco para conectar cualquier dispositivo al puerto USB; o podemos sufrir una descarga que nos ponga a nosotros las pilas en vez de al dispositivo conectado.

A través del puerto USB de 5 voltios se puede cargar un teléfono móvil, un reproductor de mp3 o una cámara, durante las sesiones de bronceado.

Se le ocurrió la idea de los bikinis con energía solar durante un curso de posgrado en sostenibilidad en el Programa de Telecomunicaciones Interactivas de la Universidad de Nueva York, que Schneider describe como una escuela de ingeniería para artistas o una escuela de arte para ingenieros. El primer día, la gente intercambió ideas sobre productos sostenibles y, como Schneider no los tenía, le bromeó a su amigo que haría un bikini para enfriar una cerveza en la playa.

Cada juego de este bikini solar cuesta más o menos unos 145€ (o alrededor de 120 libras o casi 200 dólares, según la moneda en que quiera pagarse) y el creador tarda unas 80 horas en la fabricación de cada bikini. También está desarrollando el denominado por el mismo “iDrink”, pantalones cortos o traje de baño para hombres que podrán refrescar una lata de cerveza o refresco.

En 2007 los estudiantes Mika Satomi y Hannah Perner-Wilson en la Universidad de Arte y Diseño Industrial de Linz crearon el Massage-me. Se trata de un chaleco con sensores integrados en la espalda que actúan como controles de un gamepad para consolas de videojuegos. Es una interfaz portátil que transforma la energía sobrante del jugador de consola en un masaje de espalda a disposición de cualquiera.

Si se traslada el concepto del masaje a ese entorno lúdico “videojueguil” se podría conseguir que cualquier persona pueda recibir ese largo y anhelado masaje de espalda gracias a las manos de un jugador reconvertido a masajista.

Los botones son suaves y flexibles y están hechos de capas de tejido conductivo para registrar los movimientos del masaje e interpretarlos antes de pasarlos a la consola como señales de control. Esto significa que el sistema funciona con los juegos existentes y, por tanto, los mejores masajes vendrán de los juegos que requieren al jugador un montón de botones y combinaciones de estos.

Y eso sin contar la cantidad de juegos ad-hoc que se pueden desarrollar para un interfaz que incluso tiene pinta de ser muy abrigado, inaugurando un nicho de ocio que hasta ahora solamente habitaba el «Xbox Live Rumble Massage», un juego que utiliza la vibración del mando para dar “gustirrinín” en las cervicales”. Creemos que tiene muchas posibilidades de comercialización. Aunque el Massage-me inicialmente solo funciona con un controlador para Playstation, no será difícil convertirlo a otras consolas, como la Wii, su natural destino.

Ilustración 2: El Massage-me en acción.

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