Exclusivas Industriales Sociedad Anónima (Exin) fue una compañía juguetera española. Apareció en el año 1951, fundada por Ramón Carroggio Socías, fabricando inicialmente utensilios de plástico, pequeños electrodomésticos y juguetes.

Como le sucediera a otras empresas en ese momento, la demanda no permitía su dedicación exclusiva a la fabricación de juguetes. No obstante, con el paso de los años su actividad acabó centrándose únicamente en la producción de juguetes. Su fábrica principal se encontraba en la calle Roger de Flor (Barcelona).

Exin cerró sus puertas en el año 1993. El grupo alega como causas de sus dificultades económicas la estacionalidad de las ventas, la importación de juguetes de los países asiáticos y el aumento de las devoluciones; aunque para algunos analistas en realidad quebró ante la competencia de los videojuegos (con Nintendo, Sega y Spectrum a la cabeza) que empezaban a cautivar a los pequeños.

La empresa lanzó en España Scalextric, Tente, Ibertren, Madelman, CineExin o Exin Castillos. Mi mejor regalo de reyes fue un Scalextric, construí castillos con el Exin Castillos que recibieron por reyes mis primos y proyecté películas mudas del pato Donald con el CineExin que recibieron por reyes los hijos de mi padrino. Cuando yo era niño los mejores regalos de reyes posibles eran estos tres: Scalextric, CineExin y Exin Castillos. Si se quería completar un póquer ganador de los mejores regalos de reyes en mi infancia de los años setenta faltaba la bicicleta (estas no las fabricaba Exin, sino la empresa BH; cada kilómetro un parche, como decíamos socarronamente con cantinela de recochineo).

El éxito de Exin comenzó en 1962 al traer a nuestros hogares las carreras de coches eléctricos, tras un acuerdo con la británica Lines Bros, propietaria de la patente de Scalextric.

Su gran éxito continuo con el proyector CineExin en los años 70, en el cual la diversión no estaba tanto en lo que se veía en la pared de cualquier comedor de la España que despertaba a la modernidad, como en el hecho de manejar aquel ingenio naranja, con una manivela que permitía mover a nuestro antojo a los personajes. O en montar la película sin que se rompiera, o en enfocar la imagen. El eslogan de la empresa era: “Rápido, despacio, adelante, atrás…. ¡Incluso para la imagen! CineExin, ¡el cine sin fin!».

CineExin fue registrada en España en 1971, pero no como patente, sino como marca. Y esto es debido a que en España y desde los años 30 (el 25 de abril de 1931 en concreto, pocos días después de la proclamación de la II República) ya estaba patentado un proyector de cine de esas características. El Proyector NIC, que así se llamaba el invento patentado, proyectaba imágenes dibujadas en dos líneas diferentes sobre una tira de papel traslúcido girando una manivela. Exactamente el mismo dispositivo que el CineExin, salvo la pequeña diferencia de que en este ya no se trataba de tiras de papel traslucido sino de celuloide; lo cual hubiera dado para poder presentar un Modelo de Utilidad que tuviera en cuenta esta pequeña modificación, pero nunca una patente que hubiera sido rechazada.

Ilustración 1: Proyector NIC el antecesor de CineExin.

Fueron los herederos de una dinastía de empresarios dedicados a la industria papelera quienes patentaron el Proyector NIC (NIC era el nombre de la empresa ubicada en el barrio barcelonés de Poble Sec que llevaba por nombre las primeras letras de su apellido). Eran Tomás, Josep María y Ramón Nicolau, que optaron por dedicarse a un negocio diferente al de sus progenitores. Su abuelo había fundado una fábrica de papel para cigarrillos en el siglo XIX, que después se dedicaría a producir papel carbón. Ellos decidieron que el papel se podía utilizar para otros fines bastante más creativos y pasaron de fabricar papel al cine. Se inspiraron en las imágenes animadas de la linterna mágica, descubierta varias décadas antes.

Además de venderse en España, se exportó o fabricó en Francia (la empresa Selic francesa contaba con concesión de los Nicolau) Portugal, Italia, Reino Unido, Alemania o Argentina. Algunas fábricas compraban las patentes, otras decidieron fabricarlos sin pagar los ‘royalties’.  Incluso La empresa neoyorquina NIC Projector Company compró la patente del sistema ideado por los hermanos Nicolau en 1932. Otras compañías norteamericanas también desarrollaron con sus propias patentes otros aparatos claramente inspirados en el Proyector NIC.

La progresiva llegada de la televisión a los hogares (TVE comenzó sus emisiones en 1956) fue uno de los factores que provocó la desaparición del Proyector NIC. La empresa cerró en 1974, casi justamente cuando despegaba CineExin.

Ilustración 2: Imágenes que comparan las piezas de TENTE y de LEGO.

TENTE nació en 1972 al rebufo del auge de los juguetes de construcción liderados por LEGO. Durante años, y de hecho se sigue haciendo con excesivo desdén, se ha dicho que TENTE no es más que una copia de LEGO.

Con Tente Exin se enfrentó a LEGO. La compañía danesa demandó a la española por usar un sistema muy parecido al suyo. Sin embargo, las piezas de Tente contaban con un orificio central que permitía anclar las piezas entre sí de forma única, y en la cara inferior la sujeción no era mediante un orificio circular con forma de cilindro como en LEGO, sino mediante cuatro pequeños vástagos en cruz, es decir, tenían un sistema de anclaje diferente. Una diferencia esencial que dio la victoria a EXIN en esta demanda, que curiosamente se dirimió en un juicio celebrado en Israel.

LEGO reclamó daños y perjuicios por competencia desleal, la retirada de TENTE del mercado y la declaración de que TENTE era una copia ilegal de LEGO. El porqué de la demanda en Israel se encuentra en que los tribunales de dicho Estado gozan de una magnífica reputación en el sector de la propiedad intelectual e industrial. Son tribunales que fundamentan de manera impecable sus decisiones. Con una alta probabilidad, LEGO pensó que si obtenía una sentencia en la que los tribunales de Israel declaraban que TENTE infringía la patente de LEGO, les resultaría muy sencillo obtener sentencias también favorables ante otros tribunales de otros Estados.

Sin embargo, como suele suceder en esta vida, lo que a priori parecía más inesperado fue lo que ocurrió. La Corte Suprema de Israel declaró, con toda justicia y exactitud, que el sistema de construcción con bloques ya estaba inventado antes de que LEGO lanzase su juguete al mercado, por lo que, en dicho punto, no podía haber copia alguna. Y también dejó claro que el sistema de anclaje de TENTE era bien diferente al de LEGO, con un diseño propio y piezas específicas que no estaban presentes en LEGO. Era, en definitiva, un sistema de anclaje de piezas distinto y claramente mejor. La victoria judicial de TENTE en Israel fue determinante. LEGO no se atrevió a demandar a TENTE en España ni en ningún otro país, e hizo bien, pues el riesgo de que el precedente israelí jugase en su contra era demasiado alto.

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