En el siguiente gráfico mostramos el número de patentes solicitadas en 2020 para diez países no desarrollados o asociaciones de países no desarrollados, así como su incremento/decremento con respecto a 2019.

Ilustración 1: Situación en 2020 en presentación de patentes en 2020 para diez países no desarrollados.

Las siglas de las oficinas regionales que aparecen en el gráfico superior son las siguientes:

OAPI: Organización Africana de la Propiedad Intelectual. Para países francófonos de África (Benín, Burkina Faso, Camerún, Chad, Costa Marfil, Gabón, Guinea, Guinea Ecuatorial, Guinea-Bisáu, Malí, Mauritania, Níger, República Centroafricana, República del Congo, Senegal y Togo).

ARIPO: Organización Regional Africana de la Propiedad Intelectual. Para los países de habla inglesa en África (Botswana, Lesoto, Liberia, Malawi, Namibia, Santo Tomé y Príncipe, Swazilandia, Tanzania, Uganda y Zimbabwe).

EAPO: Organización Eurasiática de Patentes. Para países que tienen como lengua oficial para presentar patentes el ruso (Federación de Rusia, la República de Kazajstán, la República de Azerbaiyán, la República Kirguisa, la República de Moldavia y la República de Armenia).

Salvo la excepción que confirma la regla de Vietnam, lo que puede decirse de este gráfico es que todos los países mencionados en él sufren un decremento de su presentación de patentes en 2020 con respecto a 2019. Y que todas las cantidades del número de patentes presentadas mostradas son bastante modestas cuando no ridículas; de solo 3 o 4 dígitos, es decir como mínimo diez o cien o mil veces inferior a la de los países desarrollados que eran de 5 o 6 dígitos.

Ya no mencionamos el caso de las oficinas regionales africanas, que agrupando a más de diez países y teniendo un número de patentes de 3 dígitos puede que toquen a menos de una decena de patentes por país, con lo cual la diferencia ya sería mucho más sangrante, alcanzándose diferencias de más de diez mil o cien mil o un millón de veces con los países desarrollados.

El motivo que puede aducirse es que los países no desarrollados han sufrido mucho más los efectos de la pandemia del Covid-19. Debido a que por no poder acceder a las vacunas (irónicamente por estar protegidas por patentes), pruebas diagnósticas y material sanitario de protección como los países desarrollados o por tener un sistema nacional sanitario totalmente ineficaz; su incidencia ha sido mucho mayor (en cuanto a mortalidad, por ejemplo) y por tanto también su repercusión económica acentuando en ellos mucho más la crisis.

Siendo cierto todo lo anterior, sin embargo creo que es algo mucho más sistémico el motivo. Muchos lo denominan la maldición del país subdesarrollado o como dice el refranero español “Al perro flaco, todo son pulgas”.

En cualquier crisis económica mundial se cumplen tres axiomas siempre, sea el origen de la misma el que sea (emergencias sanitarias, catástrofes naturales, guerras, agotamiento de recursos naturales, crisis cíclicas del capitalismo, etc.).

El primer axioma afirma que todas las crisis económicas mundiales se generan en los países desarrollados (no es que no haya guerras o epidemias o catástrofes naturales en los países no desarrollados; al contrario, es donde más hay o al menos las sufren; simplemente lo que ocurre es que esto nunca genera crisis económicas mundiales).

El segundo axioma afirma, que en todas las crisis económicas mundiales los países que más profundamente y más prolongadamente la sufren son los países no desarrollados.

Y el tercer y último axioma afirma que si en una crisis económica mundial algún país obtiene ventaja o provecho de ella, siempre será un país desarrollado y nunca un país no desarrollado.

Esta es la realidad económica del mundo en el que vivimos, ¿injusta?, por supuesto, pero es lo que hay.

A continuación, ofrecemos por orden alfabético una tabla con el número de solicitudes de patentes en 2020 para todos los países de los que consta registros en el OMPI. No la comentaremos porque sería exhaustivo y agotador el hacerlo con detenimiento. Creemos que con lo indicado en este capítulo y en el anterior de la serie de artículos sobre estadísticas de la OMPI queda todo meridianamente explicado.

 

 

 

 

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